Muñeca Rusa: «Año Soviético es un disco de honestidad brutal con nosotros mismos y también con la gente que esperamos que lo reciba»

<<Entrevistamos a los asturianos Muñeca Rusa, tras la publicación de su nuevo álbum «Año Soviético». Muñeca Rusa nace en Gijón a finales de 2023, pero sus integrantes arrastran kilómetros y escenarios. Muñeca Rusa lo forman: Andrey Fomchenko (Cantante y Guitarrista), Olaya Yucía (Bajista y Corista), Samuel Pocero (Batería) y Mario Suárez (Guitarrista) y varios de ellos formaron parte de Staytons, banda joven más premiada a nivel estatal, y han trabajado como músicos en directo del artista NOAN, representante de Euskadi en el Benidorm Fest 2024. Las doce canciones que componen “Año Soviético” combinan actitud punk y vocación pop, rabia y melodía, crítica y celebración. Esa dicotomía constante funciona como un retrato generacional, que muestra jóvenes que viven realidades que prometen bienestar, éxito y pertenencia; pero a menudo reciben cansancio, ruido y desencanto. La tesis de Muñeca Rusa no plantea respuestas cerradas, porque asumen que quizá no las hay, pero ofrecen las canciones como salida a través del baile, el jolgorio y el pensamiento crítico. “Año Soviético” suena como un cañón gracias a los buenos oficios de Igor Paskual como productor y de Sergio “Firu” Díaz como ingeniero de sonido, desde OVNI Estudio. El resultado es un debut que no lo parece: directo y con personalidad, maduro sin perder frescura y esa peculiar mezcla soviético-pop, indie rock y actitud punk que son la seña de identidad de Muñeca Rusa>>

La última vez que estuvisteis por aquí estabais presentando «Shock» y «Viernes sin ti». ¿Qué sensaciones tenéis desde esos primeros temas hasta la publicación del disco?

Andrey: Pues la verdad es que la sensación es que parece que ha pasado una vida ya. O sea, han sido muchos meses de trabajar duro. Cuando estábamos presentando «Viernes sin ti» y «Shock», todavía no estaba el disco concluido. Estábamos terminando la grabación, teníamos todavía por delante todo el proceso de mezcla de los temas que faltaban y demás. Entonces, ¿qué sentimos en todo este tiempo? Pues que ha sido una gestación y un parto, pero, bueno, estamos satisfechos. Yo creo que, echando la vista atrás, desde luego, hemos crecido musicalmente y como personas también.

Recientemente habéis publicado «Año soviético». ¿Qué nos queréis transmitir con este disco? ¿Qué mensaje tiene?

Andrey: Pues yo creo que es un disco de honestidad brutal con nosotros mismos y también con la gente que esperamos que lo reciba. Al final, yo creo que es una cuestión de que hemos hecho las canciones que hemos querido hacer y hemos hablado de lo que hemos querido hablar. Es algo de lo que nos hemos dado cuenta haciendo este disco. Mira, hace poco nos preguntaron en una entrevista algo que me hizo mucha gracia: «¿En qué momento os habéis empezado a encabronar?». Es una pregunta un poco rara. Yo no creo que nos hayamos encabronado nunca, porque las cosas que cantamos siempre las hemos pensado o sentido. La cuestión es que, sobre todo antes de «Shock» y «Viernes sin ti», hicimos unos primeros singles muy preocupados por cómo lo iba a percibir nuestro entorno; si iba a gustar o no, qué iba a pensar la gente, intentando quizá agradar más de lo que lo habríamos hecho de otra manera. Y sí que nos dimos cuenta, después de sacar «Shock» y «Viernes sin ti» —que desde luego tuvieron una aceptación mucho más positiva que esas primeras canciones—, de que al final es imposible gustar a todo el mundo. Siempre va a haber alguien a quien le vayas a caer mal, independientemente de tu música, porque no le guste tu apariencia o por lo que sea. Entonces, si ya partes de esa base, ¿para qué te vas a privar de decir lo que quieres decir? Porque, total, eso es así. Entonces, yo creo que sobre todo es un disco sincero, es un disco honesto, un disco que nos cantamos a nosotros mismos y que cantamos también a los demás sobre cómo vemos y sentimos las cosas, cómo las percibimos. Y yo creo que sobre todo es eso. Y luego podrá tener más de relato social, generacional o como se le quiera clasificar, pero desde luego, yo creo que es un disco muy sincero.

«Viernes sin ti» de Muñeca Rusa

En «Viernes sin ti», cada vez que abro los ojos se me parte el corazón. ¿Sentís que la música está podrida o aún se puede escuchar buena música?

Andrey: Yo creo que hay mucha buena música por descubrir y mucha música increíble que sale semanalmente. De hecho, hace poco leí un estudio que es que en España cada semana se publican entre 4.000 y 5.000 canciones, que es una ida de olla. Quiero decir, dentro de ese catálogo tan extenso, y que solo ocurre en España, hay un montón de grandes canciones. Sí que me parece que posiblemente hay una parte más pútrida de la industria que se centra más en el producto que en la creación, en esas canciones vacías. Nosotros creo que es algo que yo no tengo ningún reparo en decir que criticamos, porque una de las cosas que nos preocupa mucho a la hora de hacer canciones es que nuestros temas cuenten algo, que transmitan un mensaje. Que tú puedes estar en contra o a favor, pero eso está bien. Quiero decir, una creación artística te tiene que provocar algún tipo de sentimiento dentro, te tiene que revolver, sea para bien o para mal. Y es totalmente lícito que te parezca una mierda, que no estés de acuerdo y que me lo digas a la cara; me parece estupendo. Yo te lo voy a cantar igualmente y tú lo vas a tener que escuchar, eso está bien. Pero es eso, nosotros quizás esa parte más pútrida es lo que más rechazo nos provoca, sobre todo dentro de la industria.
El por y para el business. Al final, evidentemente, yo creo que es innegable que nosotros también, en general, tenemos una preocupación a nivel empresa, quizás. Pero es verdad que nuestra manera de hacer canciones no viene enfocada. Nosotros las hacemos porque tenemos la necesidad de crear y porque haríamos esas canciones así las escuchara una persona, 100 o 1.000, las que sean. O sea, es una cuestión de amor al arte, quizás. Llámalo así.

En «Mi vivir esperando» decís: «Vivimos siempre a la espera de algo que no va a pasar». En el momento en que os encontráis en la banda, ¿qué esperáis o qué queréis que os pase dentro de la industria musical?

Andrey: Hombre, pues queremos que nos pase. Yo creo que sería de falsa humildad y de ser, quizás, muy, no sé, adulador, decir que nos vaya bien. A ver, evidentemente, ¿qué esperamos todos? Todos en los grupos esperamos petarlo, ¿no? Ahora, que vaya a ocurrir o que no vaya a ocurrir, es verdad que lo que desde luego nosotros esperamos es que la gente conecte con lo que cantamos, más allá de que eso nos haga llenar salas de 100 personas, de 1.000 o vender 100.000 discos en El Corte Inglés o lo que sea. Eso no nos preocupa tanto. Lo que sí que nos preocupa es que la gente nos entienda y que conectemos con nuestro público y que haya una comunión. Al final, eso me parece lo bonito, ¿no? Compartir. Eso yo creo que es lo que esperamos con este disco, sea a pequeña escala, a media o a gran escala. Pero sí, o sea, conectar con el público, que de verdad se nos entienda, que el mensaje llegue. Eso es lo que esperamos.

De entre todos vuestros temas, que son de alto voltaje y piezas de calado emocional, y entre esos temas sociales, respecto a los fans, ¿qué temas sociales pensáis que os preguntan más? ¿Por cuáles están o por qué canciones están más interesados?

Andrey: Yo creo que, pese a que nosotros somos quizás muy provocadores muchas veces con textos como «Shock» o «Masivo», por lo poco que hemos podido percibir hasta el momento, porque está todo muy reciente, las preguntas más interesantes quizás vienen de los temas más sensibles. O porque también a veces, yo qué sé, pueden tener un poco más de morbo canciones como «¿Qué pasaría?», que tienen esa cosa de amor sin permiso, explícito y quizás hasta un punto prohibido. Y luego sí que me han preguntado mucho, por ejemplo, por el tema que cierra nuestro disco, que se llama «El día que vi llover», que es un poco la balada del álbum, ¿no? Y la canción triste que quizás abre una puerta hacia la vulnerabilidad, hacia la reflexión de sentimientos de otra índole, ¿no? No es una cuestión tampoco social, ya es una cuestión más personal, quizás. Pues yo creo que esos son los temas que verdaderamente quizás más pueden llamar la atención, porque al final en «Shock», en «Masivo» o en «El club de los hipócritas», creo que el mensaje está bastante claro.

«El club de los hipócritas» de Muñeca Rusa

Combináis el punk y el pop. ¿En qué estilos estáis más cómodos? Y para un futuro disco, ¿por dónde os gustaría seguir explorando?

Andrey: Pues a ver, mira, por ejemplo, la cuestión del pop. Yo creo que es innegable que todas nuestras canciones tienen un claro elemento pop. Sobre todo, yo creo que es nuestra obsesión por el estribillo, en el sentido de que nos gusta trabajarlo bien. Creo que es nuestro elemento de comunión con el público, tanto el oyente que lo puede escuchar en la radio, plataformas o en físico, como en las salas. Al final, yo creo que es darle un estribillo al que se pueda agarrar, que entre bien, que sea coreable. Es, yo creo, nuestro punto de contacto con la gente en las salas, de cara a poder cantarlos juntos y ser una banda nosotros y todos los presentes.

Pero, ¿con qué estilo estamos más cómodos? ¿Con el punk, con el pop, con el indie o con las partes más electrónicas? No lo sé, es lo que la canción pida al final. No nos acotamos quizás los márgenes a la hora de crear. Yo creo que es la propia canción la que te va llevando de la mano y la que va pidiendo X elementos. Por ejemplo, en «El día que vi llover», que citaba antes, acabamos grabando un cuarteto de cuerda al final, en la coda del tema. Hicimos un montón de doblajes de pistas para tener un efecto de orquesta de cámara y demás. Entonces, ¿qué haremos en un futuro? Yo creo que sí que seguiremos trabajando quizás esa parte más pop dentro de los temas, porque nos gusta, es algo con lo que nos sentimos cómodos. Creo que es uno de nuestros puntos fuertes y no es una cuestión de hacerlo porque los temas sean más o menos comerciales, sino porque es nuestra forma de componer; por lo menos, lo ha sido en este disco. Pero luego, yo creo que seguiremos teniendo esa cosa más combativa que quizás nos aporta el punk, que al final, tanto para mí como para todos los compañeros de Muñeca Rusa, el punk va más allá del género.

Hace poco, también en otra entrevista hablé de esto y dije que al final estoy cansado y harto de ver muchísimos grupos de punk que repiten el mismo discurso heredado de otras tantas bandas, que es una cosa casi panfletaria de partido político, que puede ser de extrema derecha, de extrema izquierda, de lo que sea. Y a mí eso me aburre mucho. Para mí no es punk. Punk para mí eran, por ejemplo, los Crass, que sin ser el típico sonido de guitarra distorsionada y superroto y ritmo acelerado, tenían unas canciones con buena crítica social, con un discurso claro que de verdad planteaban preguntas o dudas, y se notaba que había una cosa desgarradora de conciencia social. Para mí, eso es ser punk. Ser punk también es una actitud frente a cómo encaras las cosas.
Ser punk es no censurarte, ser punk es darte la libertad de crear desde un entorno en el que no estés maniatado.
Por ejemplo, es que todas esas bandas de punk al final te repiten una y otra vez las mismas canciones y yo no veo ahí libertad de ningún tipo. Van más bien acotados por lo que ellos perciben que tendría que ser el punk. Entonces, nosotros nos sentimos cómodos nadando en todas las aguas; cogemos de aquí y del otro lado y, al final, yo creo que es lo que seguiremos haciendo.

En la parte creativa, ¿Cómo ha sido el diseño de la portada del disco? ¿Y qué tal lleváis la grabación de los videoclips?

Andrey: La portada del disco y todas las artes plásticas que giran en torno al LP y demás han sido obra de Sergio Juan, que es nuestro diseñador gráfico, que también trabaja con nosotros en todo el tema de videoclips y demás. Hace un poco el papel de director creativo en el apartado audiovisual y lo hace muy bien. Yo creo que él lo tenía muy claro, porque al final la simbología de la estrella: roja, soviético, comunismo… Y luego, con lo de los videoclips y demás, yo creo que nos hemos llevado muy bien, porque a nosotros nos parece muy divertido. O sea, al final es una parte más, es entretenida; no nos supone un suplicio ni un castigo. Quizás el que peor lo pasamos, desde luego, fue el de «Año Soviético», porque lo grabamos en enero, en Asturias, y subimos a las montañas a -4 o -5 grados bajo cero. Y claro, no llevábamos tampoco mucha ropa de nieve; íbamos un poco así abrigados para hacer el papel, pero encima soplaba. Nos subimos todos de vuelta en la furgoneta con las manos moradas, los labios, todo mal, pero fue divertido.

«Qué Pasaría» de Muñeca Rusa

¿Cómo ha sido terminar el disco con Igor? ¿Qué tal ha sido todo el proceso del disco?

Andrey: Pues muy divertido. Hemos aprendido mucho, ha habido mucho sitio para el rock, que es un ejercicio que él practica de manera increíble. Ha habido alguna que otra anécdota que seguramente no se podría contar en ningún lado porque nos demandaría alguien. Pero muy bien. O sea, al final Igor, nos da mucho, mucho, mucho, mucho, mucho más de lo que él piensa que nos da.
Y sobre todo, estamos muy contentos con el trabajo que ha hecho con nosotros. Por ejemplo, a nivel de texto, lo que te decía antes: el no tener temas vacíos, el preocuparse de verdad por qué cuentas, cómo lo cuentas, qué actitud le pones, cuáles son las palabras que escoges. Y eso es muy importante. Y eso él lo trabaja muy bien y lo tiene muy claro, y para mí tiene esta cosa como de gran productor de los de antes, que no se preocupa más allá de… Es que hay un malentendido ahora muy grande con qué es un productor. La gente piensa que un productor es un técnico de sonido que te pone a sonar el tema y tal, y sí que se mete quizás en alguna cuestión de arreglo o de sonido, pero más allá de eso no. Y para mí un productor de verdad es el que se sienta contigo con una acústica, revisa la estructura del tema, se fija en que la armonía esté guay, la letra, que estés narrándolo todo bien, y todo eso Igor lo tiene. Es como esa cosa de hacer temas de antes, que viene casi, quizás, de la forma de pensar de peña como Phil Spector o cosas así. Que al final fueron grandes productores o incluso coautores de la historia de la música. Y yo creo que Igor nos aporta mucho, mucho, muchísimo en ese sentido.

Si tuvieras que identificarte con tres temas del disco, ¿cuáles serían y por qué?

Andrey: Si tuviera que identificarme con tres temas, pues mira, me identifico, yo creo, con «El club de los hipócritas», que es un tema al final muy directo, que habla de una verdad y es que todos en mayor o menor medida pertenecemos a ese club, porque nadie se libra de haber dicho alguna pequeña mentirijilla en su vida. Y no pasa nada, pero bueno, también es el ejercicio de conciencia de decir: «Mira, tío, vive tu vida y deja a la peña», porque todos tenemos trapos sucios. ¿Qué más canciones podría decir que me representan? Pues me gusta mucho, quizás no sé si me representa o no, pero me gusta mucho «El día que vi llover», que es un tema que lo escribí en un momento muy vulnerable y quizás abrió otra forma de composición para mí que quizás no había explorado hasta ahora, que es la de abrirme tanto en esos sentimientos que quizás se salen de lo más convencional. Al final es un tema bastante introspectivo que habla de la muerte y cosas así. Y yo creo que sí me representa en que encontré otra forma de hacer canciones con la que quizás no estoy tan cómodo, que me exige un poco más de mí mismo de lo que a veces estoy dispuesto a dar, pero creo que tiene mucho que ver con lo de ser sincero, que es algo de lo que hacemos bandera, ¿no? Y luego, yo diría que quizás «¿Qué pasaría?», porque me gusta mucho divertirme y pensármelo poco, la verdad. Entonces, soy más de pedir perdón que pedir permiso.

«El Día que vi Llover» de Muñeca Rusa

¿Qué nos estáis preparando para los directos? ¿Qué nos vamos a encontrar? Y, ¿tenéis algún tipo de ritual como banda antes de salir al escenario?

Andrey: Pues mira, yo creo que estamos preparando un show muy chulo, muy divertido, que es para venir a bailar, a cantar, a saltar, a reírse y a disfrutar. Nos lo estamos trabajando muy bien, pasamos muchas horas pensándolo, estructurándolo, para encontrar momentos que nos permitan esa comunión con quienes vengáis a las salas. Y luego, a nivel ritual, yo diría que, sobre todo, media hora antes o así del concierto, nos gusta estar encerrados en el camerino solo los del grupo. Apagar los teléfonos o guardarlos, lo que sea, estar solo pensando en el ahora, en el momento. No vivir esperando. Y sobre todo, estar conscientes, tener esa hermandad que tenemos de estar los unos con los otros, tener un momento de concentración y prepararnos para el concierto. Pero tampoco hacemos meditación guiada, ni fumamos ayahuasca, ni cosas así muy excéntricas. Ni tenemos un masajista en los camerinos ni cosas de esas. Estamos ahí, tomándonos quizás una cerveza, hablando un poco del bolo, de sensaciones previas, compartiendo el momento sin más, estando en lo que hay que estar: en el presente.

Y ya para finalizar, Andrey, ¿qué nos podéis adelantar de vuestros próximos proyectos, lo que se pueda contar?

Andrey: Pues si la gente se piensa que estamos «done», como dicen los americanos, con el disco, pues se equivocan mucho, porque ya estamos preparando más cosillas. No podemos adelantar nada por ahora, pero creo que la gente va a tener que esperar menos de lo que se piensa para recibir sorpresas musicales de este tipo. No sé cómo categorizártelo sin mojarme mucho, porque luego me van a echar la bronca. Pero desde luego sí que, al final siempre quedan temas en el tintero, siempre somos muy inquietos, hacemos canciones porque nos gusta hacer canciones. Entonces, hay temas que se han quedado fuera del disco, hemos seguido haciendo canciones y nos gustaría que vieran la luz, igual que la han visto los 12 tracks que conforman nuestro Año soviético. Entonces, habrá cositas pronto, seguramente.

<<Para finalizar la entrevista, desde «AfondarenlaCultura» damos las gracias a «Muñeca Rusa» por su tiempo y dedicación y sobre todo disfrutar de su nuevo álbum «Año Soviético» y estaremos atentos a esos próximos proyectos.>>