<<Entrevistamos a Javi Toledano líder de la banda Pulsso, tras la publicación de su último single «Juegos Artificiales». Pulsso es un proyecto musical que, con la sensibilidad por bandera, está dando sus primeros pasos. Y es que tras debutar en 2021 con sus primeros temas y covers, se prepara para lanzar su primer trabajo «El reverso del verso», con el que recorrerá diferentes escenarios del país. Un hilo conductor sobre el que Pulsso ha construido «Juegos Artificiales», una canción que habla de dejar atrás los miedos irracionales, las expectativas y las dinámicas que terminan alejándonos de lo importante. Un tema que acepta que no existe un único desenlace correcto, porque entre la esperanza y la incertidumbre, siempre hay tiempo para aprender a querer de otra manera, especialmente cuando las cosas no salen como esperábamos.>>
¿Quién es Pulsso para quien no conozca tu proyecto?
Javi: Pues una persona que hace canciones y ya está. Se junta con gente para participar con él y, cuanta más gente se una, mejor, para seguir contando historias. Ya está, no es más que eso y no pretende ser más que eso.
Comenzaste publicando «La mujer de verde». ¿Qué recuerdos guardas de aquellos inicios?
Javi: Ahí aprendí a grabar, a cantar bien delante de un micro, a producir un tema muy sencillo, pero a la vez intentando transmitir mucho con poco. A mí me encanta hacer versiones muy versionadas, al rollo que me apetezca. Y dije: «Joder, este tema es tan chulo que voy a intentar hacerlo tranquilo». Y en esto se unió mi amiga María Muñoz, una guitarrista súper buena, a tocar unas líneas y hacer unos coros. Y algo tan sencillo… ahí vi que no hacía falta mucho para hacer grandes cosas. A veces no todo tiene que estar lleno de guitarras, ni de golpes, ni de ritmo de batería, y la verdad es que me encantó, porque lo hice todo en casa.
Recientemente has publicado «Levantar el vuelo», «Tus aros» y «Fuegos artificiales». ¿Desde cuándo estás componiendo este nuevo trabajo?
Javi: Las canciones tienen unos cinco años. Las letras tienen cinco años, algunas por ahí andarán. Tengo muchas canciones guardadas y hasta que decidí que era el momento de sacarlas, de hacerlas y, sobre todo, de echarle el trabajo que requiere, la diversión en cada trozo de hacerlo, porque yo me lo paso muy bien haciéndolas. Es lo que me encanta: hacerlas, componerlas, producirlas, diseñar los aspectos sonoros de cada trozo. Me encanta ese proceso de hacerlo. Algunos dicen: «¡Buah, qué odio ir al estudio!». A mí me encanta. El rato de estar en casa maquetando ideas, probando, viendo qué va quedando y sorprenderme del resultado y de muchas cosas que ni me espero; junto dos cosas por separado, le doy al play y digo: «¡Anda, qué chulo!», y me alegro yo solo de esa chorrada.
Como feedback de los tres temas, el que más me gusta es «Fuegos artificiales», le seguiría «Tus aros» y, por último, por llamarlo de alguna manera, «Levantar el vuelo», que tiene más sonoridad que los otros dos.
Javi: ¡Qué bueno! Puf. Es que, como al final no busco ninguna línea de sonoridad, simplemente lo que quería transmitir con esa canción por separado, no había ningún concepto de disco. O sea, el concepto es la época vital de la que hablan las letras, pero lo que quiere transmitir la música va en función de lo que pide la letra. Y ya está. Entonces, cada una tiene un montón de significado por sí sola. Es genial porque a cada uno le gusta una y eso es muy bueno, porque significa que cada persona conecta de una manera distinta con cada una. Y eso, desde la perspectiva de quien las hace, a mí me deja loquísimo. O sea, me hace una ilusión tremenda. Es como, wow.
Cada tema tiene su universo dentro de él, del disco, y que siempre unas nos gustan más que otras…
Javi: Es un universo, pero es cierto que como es una misma época, al final es como hacerse diferentes preguntas y diferentes respuestas para una misma vivencia que va surgiendo. Por eso hay una evolución, y lo que a mí más me impacta y de donde inicia todo es: ¿qué quieres contar? Y después de lo que quieras contar, lo cuentas de la manera en la que tú creas, pero al final parte de ahí. Entonces es inevitable que si juntas la misma época, el mismo universo, las mismas preguntas y las mismas vueltas que se dan, lo curioso es que se puede ver una evolución de una respuesta que quizás al principio parecía una cosa y, como suele pasar en la vida, te encuentras otra. Yo al escucharlo cinco años después, me quedo con que hay cosas que no han cambiado mucho.
¿Qué nos quieres transmitir con estos temas?
Javi: Una vida normal. Una vida normal de cualquiera, sin nada especial. O sea, es una historia, prácticamente, fuera de las licencias un poquito, ¿cómo se diría?, literarias. No sé mucho de estas cosas de letras, no tengo ni idea. Es real. Son historias reales, todo. Y eso hace que cualquiera las viva y se sienta identificado en ese proceso, lo que lo hace incluso más fácil. Es muy fácil que alguien conecte con algo sin tener que inventarse mucho; te miras al espejo y ya está. Y dices: «Mira, parece que no estoy tan solo en esta, en este coñazo de vida y con estas cosas».
Hablas del amor, de miedos, de soltar, de relaciones tóxicas, o control ¿Cómo llevas este recorrido personal e internamente?
Javi: ¡Qué buenas preguntas, leche! Lo veo complejo. Tal cual fue escribirlo, tan complejo es entenderlo, porque realmente no siempre consigo una respuesta a esas preguntas y, si la hay, no siempre es definitiva. Lo mismo, «Tus aros», en un momento dado, tiene sentido y, con otra persona, lo sientes parecido y no tiene nada que ver. Entonces, al final, es como un mensaje que utilizas como herramienta para un punto determinado, que quizás en otro momento aplicas otro. Es que evoluciona constantemente, es solo una idea. Se transmite una idea y la aplicas en el momento que tú consideres oportuno, pero no acaba siendo un «paso y se acabó». El paso se queda y a ver qué pasa después.
¿En qué momento llegan estos temas a tu vida?
Javi: Era un momento de muchísimo cambio, de un montón de cosas, todo revolucionado, todo caótico, un montón de emociones a la vez, con muchísimo descontrol, y me pilló en un momento muy receptivo a todos esos cambios. El problema del caos es que cuesta entenderlo mientras lo vives. Está muy chulo porque consigues un montón de estímulos, pero ese caos, hasta que no pasa mucho tiempo, no acabas ubicando las cosas en su orden. Entonces, al final, las letras… Para mí, la letra es poder transmitir esa vivencia de manera terapéutica, porque al final a mí me gusta estar solo y hacerlas, y de repente luego dicen: «Oye, pues sácalas». Y digo: «Vale». Pero la idea inicial de escribir eso era porque me ayudaba. Ya está. Y sigue siendo así y, es más, me gusta que siga siendo así. Que una cosa pase de una soledad total y que, en algún momento determinado, resulte que alguien se sienta acompañado con esa terapéutica propia y le sirva a otro. Y eso es lo más chulo de hacer música, sin duda, por encima de cualquier cosa. Si a alguien le ayuda lo que escribes, joder, eso, vamos, es un regalo.
¿Qué nos puedes contar de «El reverso del verso» tu primer trabajo?
Javi: Buah, pues que las que están por venir no son más flojas. O sea, al final, para mí cada canción es única y muy, muy, muy preciada, como las que se van a hacer. O sea, eso de meter canciones de relleno… si son de relleno, no se meten, y en vez de hacer 12, haces seis clavadas. Por ejemplo, la que viene en octubre para mí es el top. La que viene, será en 22 días. Y está sin avisar de que viene. A mí no me gusta avisarla, simplemente aviso siete días antes: «Oye, que se viene otra». Y así la gente piensa: «Bueno, ¿hará más? ¿No?». ¿Quién sabe? Si te apetece, estate atento. Y la del 21 es tremenda. Literalmente es la mejor. Pero, al final, todo consiste en transmitir muchísimo: una sensibilidad por el mundo, por la vida, por las experiencias y todo. Entonces, «El Reverso del Verso» consiste en volcar cada sensación en uno de esos temas. Así que, si lo escuchas —si el concepto es escucharlo del tirón—, posiblemente te sentirás reflejado en todas, de alguna u otra manera. Que no te suene extraña de repente ninguna temática y que todas te puedan llevar a visualizarte en alguna vivencia propia. Eso es lo que puedes esperar del disco, como concepto de EP.
Musicalmente, «Juegos Artificiales» combina instrumentos como el ukelele, la guitarra eléctrica, el bajo, la batería y la viola ¿Cómo ha sido introducir en el tema estos instrumentos?
Javi: Mira, estoy maquetando una que ya está hecha, que usa uno que ya no está aquí, que no está en esta, para empezar. Es verdad que el universo musical, visto quién toca conmigo, me gustaría, por favor, que siguieran tocando, porque me hace muy feliz. Incluye la viola, que es un instrumento que me encanta. A mí la cuerda frotada me transmite un montón, y Marina Roncero, la violista, es que encima interpreta increíble las melodías. Entonces, ese se queda fijo, el bajo se queda fijo, la batería se queda fija, las guitarras… Yo toco la guitarra, soy guitarrista antes que cantante, entonces eso es inamovible. Sobre ese universo, también Marina entra, puede salir con piano y puede entrar otro instrumento melódico que me encanta. Hay tres instrumentos más que no están aquí, que van a salir en otras y, si puede ser, más. Al final, aunque todo se intenta llevar al directo, es verdad que hay ciertas texturas o cosas que transmite un instrumento, la manera en que lo interpreta. Igual que no es lo mismo una voz dulce que una voz rajada, pues un instrumento funciona igual. No interpreta igual una viola que una trompeta. Entonces, cuando escuchas una u otra, lo mismo hay alguien a quien la trompeta le encanta —y a mí también— y todos tienen su punto, me decía Marina con la viola, su punto dulce, para sacarle el mayor partido a eso. Entonces, quedan, quedan, o sea, a ver, por decirte por ejemplo, la trompeta va a salir en una canción, por decirte una, y no adelantar más. Pero hay como tres o cuatro nuevas en los próximos meses, ni siquiera… ni siquiera muy lejos.
Por tocar los estilos, aunque estás dentro de esa línea de canción de autor, ¿en qué estilos te encuentras más cómodo y por dónde te gustaría explorar?
Javi: No, no acabo comulgando mucho por dónde voy, qué estilo, sino lo que cada canción pide. Obviamente, mis referencias son lo que he aprendido a tocar y lo que escucho. Entonces, ¿a qué estilo voy a tirar? Pues al que me gusta. Paso de un folk a un rock. Pero lo mismo el rock puede ser una referencia que uso mucho, porque es como aprendí a tocar la guitarra, que es Extremoduro, o porque me salen los dejes, la forma, la técnica, y además me encanta. Pero sale puro, simplemente suena así porque es como se toca, no porque coja y de repente diga: «Voy a igualar esta melodía a cómo lo hacía Robe en este tema». No, sino que al final tocas como aprendiste. Y lo mismo salta de un folk, como puede ser Caleo, con una acústica, que me encanta la guitarra acústica si le das uso, o La moda o algunas canciones de Arde Bogotá. Como de repente a mí me encanta Linkin Park, y va a haber alguna así. Mira, Tus aros comparado con Levantar el vuelo, ¿qué tiene que ver? Nada. Pero en un directo la gente quiere ambas, y yo también. O sea, las playlists de una persona pocas veces son iguales. Pues mi disco puede ser igual, una playlist rara, rancia y extrañísima.
La producción es de Guille Golden, ¿qué tal trabajar con él?
Javi: Guille es que ha pasado de ser con quien hacía canciones a ser mi amigo. Es que es tan fácil hacer canciones con él. Aparte, es que estás allí como si no estuvieras en un estudio; estás como si fueras a tu casa y disfrutas del proceso de dejarte llevar por las ideas. Guille es muy creativo, tremendamente educado y tremendamente cariñoso. Junto con Sara del Valle, con quien tiene el estudio y que ahora es su mujer. Ella es una artistaza. Entonces, al final se mezclan dos cabezas pensantes con muchas ideas. Guille principalmente, porque es el que ejerce de productor, pero Sara también da sus opiniones, la escuchas… Y, al final, ¿qué influye Sara en Guille? Pues, en el entorno que crean.
A mí me daba muchísimo miedo cómo y dónde iniciar el EP, porque le tenía tanto cariño que sabía que podía darme mucha bajona si el proceso de hacerlo no me enamoraba o salía decepcionado. Entonces, siendo el primero, pues además no tenía experiencia. Tenía cierta experiencia en mezcla y producción, yo solo en casa haciendo maquetas, pero de ahí a decir: «Voy a hacer una canción a nivel top, de calidad», es un salto que no tiene nada que ver.
O sea, Guille me ha enseñado a grabar con una precisión enfermiza, un nivel de detalle y un oído que es asqueroso. Es como para decirle: «Pero ¿qué oyes? ¡Si eso lo estás oyendo solo tú, mentiroso!». Pero no, realmente lo oye y lleva razón. Para mí ha sido un descubrimiento y, además, quiero seguir haciendo más cosas con ellos. O sea, no tengo ninguna duda. Si alguien te hace bien y explota tu universo, y solo saca lo mejor de ti, ¿por qué parar? Es que no, no hay mucho más que preguntarse con eso.
Es un placer, es un placer de verdad.
Has mencionado a Guille y a Arde Bogotá. En un futuro, ¿con quién te gustaría colaborar si te surge la posibilidad dentro del panorama nacional?
Javi: Sara del Valle o Arde Bogotá. Sara del Valle primero. Hombre, a mí con Sara me encantaría. La música está para hacerla y ser feliz, primero con quien me hace más ilusión, que es con Sara, por supuesto, no con Arde Bogotá. Ahora, si pudiera, pues, hombre, por afición, tropecientos. A mí, sobre todo por lo que me transmiten como persona o el rollo que traen, por ejemplo, Sanguijuelas, me encanta cómo son. O sea, yo pienso en subirme a un escenario y ver si me lo voy a pasar bien, no pienso ya tanto en si es la canción preferida o si todas sus canciones me encantan, sino si al subirme al escenario me diera la sensación de que va a ser la leche pasármelo bien. O hacer canciones, Arde Bogotá, Viva Suecia, Sanguijuelas, Ultraligera… me está dando muy buen rollo, las entrevistas de Quique, porque no he visto más entrevistas del resto. Niña Polaca me pareció súper majo el chico. Es que hay un montón, además, hay un panorama ahora bastante buenista en las relaciones entre ellos y eso está muy chulo, eso da envidia de llegar a un sitio y decir: «Joder, qué bien se llevan entre ellos y les da igual quién gane más pasta o quién no». O sea, se les nota que no se mueven mucho por eso. No sé la realidad porque no los conozco. A lo mejor todo es mentira, pero es verdad que al que miente se le nota un pelín, y a esta gente, salvando las distancias —que si los pillas ocupados no serán tan agradables porque no pueden—, parecen muy normales.
En la parte creativa, ¿Cómo ha sido el diseño de las portadas? ¿Y qué tal llevas grabar los videoclips?
Javi: Eso todo lo hago yo. Al final, me encanta también muchísimo la parte audiovisual porque aprendí a hacer videoclips para grupos hace años. Entonces, aún queda incluso por explotar más esa parte por tiempo. Al final, yo trabajo en el hospital de médico y el tiempo es justo. Entonces, se puede hacer un producto que transmita mucho, como he hecho hasta ahora, sin mucho material. Si tienes una buena idea y, sabiendo usarla, se pueden hacer grandes cosas. Pero, realmente, la portada y los videoclips son parte del proyecto artístico, no solo un complemento. Para mí, la portada tiene que transmitirme lo mismo que me transmite la letra. Y todo tiene que ir en un continuo. No es que vaya a poner esta foto porque sí. Nada en el proyecto está puesto porque sí. Nada. Porque nadie me obliga, quiero decir. Nadie me obliga a sacar la canción en octubre, entonces, ¿para qué voy a sacar algo que no me gusta, con una foto que no me gusta? Si a mí nadie me está obligando, ¿para qué lo saco? Sería una tontería.
Si tuvieras que identificarte con un tema tuyo, ¿cuáles serían y por qué?
Javi: Uf, sin duda el primero que saqué. Es la historia, por eso son los vídeos. El videoclip cuenta la historia desde que empecé a cantar. Yo no sabía cantar y no había cantado en mi vida hasta que tuve 27 años. Nada. Pero nada es nada. Yo empecé con 27, me encabroné, cantaba fatal y dije: «Pues a seguir». Y toda la secuencia de ese vídeo me encanta, porque cada pequeño paso que se dio, cada pequeña cabezonería, cada persona que pasó en el proceso y que sale en el vídeo, nos ha traído hasta aquí.
Entonces, el que más me identifica, porque es la realidad, es ese. Y la letra, lo que dice y lo que se pretende. Es como un buen abstract, un buen resumencito de todo.
En la puesta en escena, ¿qué nos vamos a encontrar cuando te veamos en un escenario?
Javi: Lo mismo que en el disco. Está compuesto para que no se necesite nada más que lo que se oye. A posta, además. No hay muchas pistas, y los arreglos están compuestos de tal manera que parece enorme por cómo se arregla. Por eso es muy precisa la composición. No, es que es tal cual: una persona por instrumento. En algún momento se dobla, pero se dobla por un efecto acústico para parecer más grande, pero no porque realmente en un directo vaya a sonar distinto. Va a sonar igual, porque se compuso tal cual. Entonces, ¿qué van a esperar? Lo que oye en el disco. Sin más. O sea, si a la gente le gusta lo que oye en el disco, le gustará el directo, porque es lo mismo. No se va a hundir porque no hay 40 capas de audio que luego en directo no existen, ni una orquesta de fondo. No, no. Es tan simple como lo que se oye, y ahí estaba la gracia de componer las canciones: «Haz con poco mucho, y transmitirás una barbaridad». Y esa era la dificultad de cada arreglo, de cada cambio: cómo entra cada instrumento, cómo sale, cómo sube, cómo baja… La dinámica que va teniendo a lo largo de la canción es cero plana. Es más, Guille me tenía que decir: «Deja de marear al personal con tantas dinámicas, que tienes que tener un poco de estabilidad». O sea, para mí es eso: estás escuchando la canción y te va llevando con unas sensaciones, en base a cómo entran y salen los instrumentos, cómo sube el volumen, cómo acelera el ritmo, cómo golpea una nota, media, dos… Es arreglar bien una canción, que creo que últimamente se pierde mucho en hacer un buen, bonito arreglo por llenar de capas y capas de sonoridad las canciones. Y si no funciona con una guitarra, no funciona.
Y para finalizar, Javi, ¿qué nos puedes adelantar de tus próximos proyectos?
Javi: Pues que va a tener más energía. A mí, desde siempre me ha llamado muchísimo el rock, la guitarra eléctrica, el ritmo, por lo que te digo. Si me dijeras: «¿Qué tres referencias tienes de grupos que te has escuchado y que sabes tocar?», Red Hot Chili Peppers, Linkin Park, Extremoduro y Robe. Y Caleo, pues imagínate, la fusión. Pues lo mismo es duro, que de repente baja, y todo eso en un mismo disco. Porque si las emociones son así, pues que la música sea así y ya está. Si ese día tienes ganas de pegarte 120 decibelios, pues ahí tienes la número tres. Y si quieres bajar, ahí tienes la cuatro. Tranquilo, que tienes para todo.
<<Para finalizar la entrevista, desde «AfondarenlaCultura» damos las gracias a «Pulsso» por tu tiempo y dedicación y sobre todo disfrutar de su nuevo single «Juegos Artificiales» y estaremos atentos a esos próximos proyectos.>>
