<<Entrevistamos al granadino José Bonaparte por la publicación de su primer disco en solitario llamado «Aires, Romanzas y Canciones». José Bonaparte, músico granadino conocido por su trabajo con Napoleón Solo y Prado Negro junto a Soleá Morente, presenta su primer LP en solitario: «Aires, Romanzas y Canciones». Un álbum donde tradición y contemporaneidad se encuentran en un diálogo libre y creativo, transformando la riqueza musical de Granada en un universo sonoro propio, donde la historia, la poesía y la emoción conviven con armonías clásicas, instrumentos tradicionales, electrónica, pop y rock.>>
¿Quién es José para quien no conozca tu proyecto?
José: Para quien no conozca mi proyecto, muchos a lo mejor me pueden conocer por mi paso como músico de Napoleón Solo, mi grupo de siempre, aunque estamos un tiempo más parados. Pero, bueno, es un proyecto donde el folclore andaluz tiene un, un punto de partida para luego hacer una experimentación libre, personal y a partir de ahí, se puede hacer una idea.
Comenzaste publicando tu primer EP, «Al Otro Lado». ¿Qué recuerdos y sensaciones tienes de ese trabajo?
José: Bueno, ese trabajo fue parte de un aprendizaje y también de una trayectoria irregular que he tenido con este proyecto, porque he estado con otros: con Napoleón Solo, trabajando con Soledad Morente en distintos proyectos, tanto como músico con ella como en un grupo que hicimos juntos, Prado Negro. Y lo de José Bonaparte era una idea que he tenido siempre, pero es parte de esa irregularidad de publicaciones eventuales y de este camino.
Ahora, recientemente, has publicado «Aires, Romanzas y Canciones», tu primer disco de largo. ¿Desde cuándo llevas escribiendo y componiendo este trabajo?
José: Pues llevo haciéndolo mucho tiempo, desde que mi actividad como músico de cara al público se paró en 2020, cuando nació mi hijo Nael. Desde ese momento comenzó un período de mucha inspiración y trabajo. Empecé desde cero a crear y a hacer las primeras ideas de este disco, y también a construir el estudio de grabación donde lo he hecho, Bomback Espacio Creativo. O sea, que desde 2020, aproximadamente.
¿Qué mensaje tiene el álbum, qué nos quieres transmitir con el disco?
José: Pues el mensaje más importante que pretendo reflejar con la música y con el arte es un espíritu de libertad. Para mí, la libertad es lo más importante, y creo que, desde ese punto, es desde donde creo y transmito desde mi entorno cercano.
Entiendo que libertad tanto de mensaje como de estilo musical…
José: Claro, por supuesto, de estilo, porque la raíz, entendiendo el folclore como raíz, la entiendo como un sentido, no como un estilo, sino como una orientación y un punto de partida. No necesariamente tiene que derivar en ningún estilo concreto, sino que es como crear desde ese fondo y de ahí para fuera.
Pues parte de un romance del siglo XV, de una comedia tradicional, de un poema contemporáneo, de un canto popular. ¿Cómo está siendo el viaje hacia la tradición a la hora de escribir los temas, y cómo estás llevando el proceso de esta expresión a la hora de componerlos?
José: Bueno, el disco es muy introspectivo, tanto los textos como la música. Es una búsqueda desde mi interior, desde esa inspiración de la libertad a un entorno cercano, y también es un viaje al pasado y al presente. Además, mirar al pasado es una forma de contextualizarse y de tomar una distancia para entender, para darle un sentido al presente, pero igual que la libertad es muy importante para mí, también es muy importante la vivencia del presente. Y desde ahí me gusta tener esa referencia del pasado, porque ahí encuentro el sentido de mi lenguaje, ¿no? Tanto el que me corre por las venas de forma natural, como el que, de una forma más racional, exploro, investigo y luego voy conectando.
Si no he visto mal eres de Granada, ahí abajo tenéis mucha tradición, tanto del folclore como de flamenco. Tenéis mucha raíz donde coger inspiración…
José: Totalmente, de hecho, mi gran pasión musical es el flamenco. La palabra «aficionado» para el flamenco es una palabra muy importante, porque es como sabio. Yo tampoco entro en ese ámbito, pero en un sentido un poco más coloquial de la palabra «aficionado», pues sí, me considero aficionado al cante. Lo que pasa es que soy muy consciente de que ese lenguaje pertenece a un tipo de, no sé, de músico o un tipo raro de algo, que parece que son los que tienen eso en la garganta y en las manos que pueden expresar, y yo no soy ese tipo de artista. Pero, entonces, el folclore es algo que está cercano a ese mundo y desde ahí sí que siento que puedo expresarme sinceramente, incluso que puedo aportar, ¿por qué no?, un granito de arena desde ahí. Y entonces, por eso, es un punto para mí interesante.
Como feedback del disco, aunque se pasa rápidamente en una escucha entera, me han gustado «El Tundidor», que habla de esa verdad desde dentro por su mensaje, «Queremos Hablar», «Luz Azul» y «Romancillo del Mirar sin Ver», con ese toque de piano que me ha gustado mucho…
José: Gran parte del toque de piano, con un poquito de mensaje que tiene la canción. Claro, el mensaje siempre, cuando hablo de la verdad en El Tundidor, me refiero también a la libertad, porque la libertad es lo que posibilita que cada persona pueda tener su libre pensamiento y su propia verdad. En realidad, la libertad es lo que permite que exista todo y que todo lo que exista sea creíble y verídico tal como es. Por eso para mí es tan importante esa autenticidad que da la libertad, es decir, la libertad como algo que no está condicionado, sino que es tal y como es. Y eso es lo que pretendo: más que acercarme en cuanto a estilo o conexión con el público, ir yo a donde está el público, que es como salir de mí para ir afuera, lo que me interesa es traer a la gente adentro. Traerlos al interior, a ese mundo de preguntas, de inquietudes, de preguntas que avanzan un poco, pero no se terminan de resolver; de esa emoción contenida con la música, que es como una exposición de mi mundo interior.
Hablando de flamenco, de folclore, convives con armonías clásicas, instrumentos tradicionales y algo de electrónica que, creo, también he visto que fusionas con el folclore. ¿Dónde estás más cómodo y, para un futuro trabajo, por dónde te gustaría explorar dentro de cada palo?
José: Sí, pues realmente el folclore es el sentido y, luego, la materialidad del sonido, pues la busco con los instrumentos que hay hoy en día, con los que puedo manejar y que tienen un sentido dentro de mi idea de lo que es un proyecto en solitario. Porque, por ejemplo, con Napoleón Solo se busca un sonido, aunque sea particular, pero se busca la contundencia de un sonido de banda. Entonces, ahí hay un sentido de la instrumentación más clásico en el fondo, dentro del rock, y de buscar nuevas fórmulas dentro de ese abanico de sinte, guitarra, bajo, pero que mantenga de otra forma esa contundencia de la banda de rock.
Sin embargo, para el proyecto en solitario, en realidad es una persona sola creando, no es un grupo. Por eso me gusta, pues, salirme de la batería, usar cajas de ritmo y, en general, utilizar instrumentos que yo manejo y que puedo tocar, por ejemplo: teclado, piano, bajo y guitarra eléctrica. Entonces, es como reflejar el mundo que yo manejo y que pertenece a mi música de forma individual. También luego se extiende a más músicos. Como soy profesor del conservatorio, tengo muy a mano instrumentos clásicos: percusiones de orquesta, músicos de cuerda, clarinetistas…
Entonces, busco compañeros, les doy el arreglo y quedo con ellos y me graban lo que sea. Entonces, tengo mucha libertad para entrar en el mundo clásico, que para otros músicos puede ser más inaccesible. Para mí es cotidiano y aprovecho ese mundo clásico también, que forma parte de mi idioma, aunque ahí ya son instrumentos que no sé tocar —cuerdas, vientos— y no los manejo, pero sí puedo escribir para ellos y tener a mano todo ese universo de posibilidades. Entonces, todo eso al final acaba construyendo esa instrumentación a la que nos referimos.
Con los dos proyectos, tanto en Napoleón como en el tuyo personal, exploras una cantidad de ritmos totalmente compatibles para cada proyecto…
José: Totalmente. Lo que pasa es que una es una vivencia más directa, en primer plano, que te hace disfrutar más en algunos aspectos, quizás los que tienen más que ver incluso con el ego de cada uno. Es decir, estás dando más la cara tú, y eso también genera una inseguridad, pero es bonito y lo disfruto. Y desde el punto de vista musical, por ejemplo, tocando en un grupo, están más repartidos los roles y parece que se alcanza a disfrutar como músico de otra forma, que también es muy bonita. Entonces, me gustaría que este proyecto siga la línea estilística que tiene, aunque no sea el origen de la creación el estilo, pero se acaba derivando en un estilo que siga evolucionando y disfrutando tanto de la experiencia en grupo, como de esta experiencia solitaria, que también da salida a muchos aspectos interesantes.
El disco ha sido grabado y producido por ti, ¿cómo has llevado la autogestión del disco?
José: Ha sido un proceso muy interesante. Rocío Morales, música de Granada, que compartía conmigo en Prado Negro con Soledad Morente, también ha sido una referencia en la producción muy importante, porque es una persona que tiene una visión de conjunto muy madura y muy clara. Y, aunque el trabajo del día a día ha sido en solitario prácticamente, esa luz que ella me ofrecía ha hecho que genere muchos cambios, que me replantee muchísimas cosas, y así ha sido el proceso con esa compañera.
En este primer trabajo no he visto colaboraciones. Por tocarlas un poquito: ¿con quién te gustaría colaborar si te surge la oportunidad y cuáles son tus referencias musicales dentro del panorama nacional?
José: Pues mira, la verdad es que cuando lo estaba haciendo me olvidé por completo de buscar colaboraciones. O sea, no tuve esa picardía de intentar buscar qué venía bien para Spotify. Ahora sí lo intentaría. Para la próxima sí me gustaría buscar colaboraciones. Pero, no sé, mi contacto con México es algo que tengo muy, muy presente. Por los viajes con Napoleón Solo. Y me gustaría algún artista mexicano. Por ejemplo, estaba escuchando a un artista joven que se llama Bratri, que me gusta un montón. Y luego de aquí, de Granada, Antonio Arias de Lagartija Nick, por ejemplo, es una referencia muy importante para mí. Y, no sé, ojalá hubiera podido conocer o compartir, aunque sea un saludo, con Enrique Morente, porque sin duda es una inspiración mayúscula para mí.
Siempre puedes intentar hacer algún remix de alguno de los temas del primer disco…
José: Sí, claro. Ahora me lo planteo un poco más con esa visión. Yo creo que si se conecta un poco también ese punto de que es bueno para el circuito, tal y como está montado, y a la vez es algo sincero y que genera una conexión bonita, para la próxima sí que voy a intentar mover un poco eso.
Por tocar la parte creativa del disco, ¿cómo ha sido el diseño de la portada del disco y qué tal ha sido grabar los videoclips, como por ejemplo el de «Tangos de Abenamar»?
José: Sí, muy, muy bonito, porque lo he hecho con Alba Gunni, que es la que ha hecho la fotografía, una por canción dentro del disco, el diseño, el videoclip… también lo hizo ella. Y fue muy bonito, porque fuimos a Tetuán con Alonso, mi compañero y amigo de Napoleón Solo, Rocío, la que te hablaba antes, Alba, yo y Ridouan, que es de allí. Vivimos un viaje extraordinario e hicimos bastantes fotos del disco, no todas. Fue una vivencia, un recuerdo de estar por allí con el traje de Bonaparte por las calles de Tetuán. En fin, divertido y bonito. Y la verdad es que las fotos, gracias a Alba, son una maravilla. Es una artista del color y una persona que tiene una visión artística y una mirada que me aporta mucho.
Tetuán fue en algún momento de España. Es raíz también de España…
José: En el vídeo, sí, hay fotografías tanto de aquí de Granada, que quedamos por el Sacromonte, por sitios, y luego también alguna que aprovechamos allí en Tetuán. Pero sí, estaba también como esa inspiración. También los Tangos de Abenamar, como tienen esa temática de Al-Ándalus y tal, pues nos pegaba aprovechar ese entorno para trazar esa imagen. Es que la música, me refiero, cuando un grupo hace un disco, ya no es solo música, sino que es la imagen, y es bonito cuidarla y hacer un discurso que conecte también por ahí.
Si tuvieras que identificarte con tres temas tuyos, puede ser del primer EP o del disco, si lo tienes claro, ¿cuáles serían y por qué?
José: Bueno, uno sería «Luz Azul», porque habla, en esa búsqueda del origen y de la autenticidad, del deseo. El deseo, cuando hay libertad, es como una luz que te guía, no para entenderlo como algo que te cause culpa, sino todo lo contrario. Si desde la libertad tu cuerpo te lleva hacia ciertas cosas, será porque ahí hay algo. Porque muchas veces, cuando tú te planteas las cosas desde esa libertad, necesitas entender para dónde tirar, y yo creo que el deseo, entendiéndolo de una forma valiente desde ese punto, es una guía. Entonces, eso representa bastante mi visión.
Luego también «Marín y Castillo», que es otra del disco, un homenaje a dos trovadores del campo de Cartagena que conocí por un discurso en la Universidad de Sevilla que daba Pepe Marchena, el cantaor. Ahí se mezclan esos textos, donde se contestaban uno a otro para dejarse sin palabras. Acaban hablando de cosas de astros, sin pretenderlo, y en esas preguntas que se hacen de la vida, de dónde viene el mundo, lo hacen para dejar al otro sin palabras. Con una pretensión, también el nacimiento de mi hijo. Esas preguntas, vistas desde la experiencia del nacimiento de mi hijo, me conectaban con esas preguntas y creo que eso representa una parte de mí interesante.
Y otra, quizás, «La Piedra y el Agua», del antiguo EP, que hace una reflexión sobre el presente: conectar con el presente, con lo que pierdes, con lo que ganas, con el misterio del presente. Se te va como el agua entre las manos, pero a la vez es lo más tangible. Entonces, esa reflexión, esa búsqueda del presente, es en el fondo lo que decíamos al principio de lo que quiero expresar: la libertad y el deseo como una guía, como una forma de luz.
Es una conexión con lo espiritual increíble, por lo que estoy viendo…
José: Sí, la verdad es que yo entiendo las cosas así. Es la forma más realista que tengo de explicar las cosas. Entonces, muchas veces, esa forma realista de explicar las cosas a mi forma, acaba siendo suficientemente misteriosa o abstracta como para que salgan ideas para canciones, describiendo esas emociones y esa visión.
¿Qué nos estás preparando para los conciertos? ¿Con qué nos vamos a encontrar cuando vayamos a verte?
José: Sí, pues tengo ahora un festival en Santa Fe el 17 de abril. Lo estoy ensayando ahora y muy bien, porque tengo músicos fantásticos que conectan muy bien con las ideas que estoy poniendo en práctica. Se van a encontrar que aunque el disco es tranquilito y suave, luego en directo gana también. Es divertido realmente, va cogiendo onda y con el material que hay, más antiguo y más nuevo, se puede hacer una cosa muy, muy bonita. Entonces, yo invito a la gente a que vaya.
También en Madrid, el 7 de mayo, voy a hacer un show en acústico en el bar Picnic. Será un formato así más recogido, pero también guay para la gente: un sitio pequeñito, una forma de conectar y de compartir ese mundo interior con quien le apetezca y quiera. Porque no deja de ser en realidad una cosa lúdica, ¿sabes? Puede ser divertido también, tiene incluso sentido del humor o diversión con el folclore, con todo. No es una cosa triste ni mucho menos, sino que al final lo que transmito es alegría.
Para finalizar, José, ¿qué nos puedes adelantar de tus próximos proyectos, que entiendo que serán la gira y seguir componiendo?
José: Pues sí, la gira, seguir componiendo y otros proyectos de antiguas cosas que estaban un poco más dejadas. Te digo una frase que es: «La fiera está despertando».
<<Para finalizar la entrevista, desde «AfondarenlaCultura» damos las gracias a «José Bonaparte» por su tiempo y dedicación y sobre todo disfrutar de su nuevo álbum «Aires, Romanzas y Canciones» y estaremos atentos a esos próximos proyectos.>>
