<<Entrevistamos a Jose Manuel Felices, tras la publicación de su primera novela, «Radiografía de una vida sana». José Manuel Felices (Murcia) es doctor en Medicina y médico especialista en Radiología Diagnóstica e Intervencionista. Además, es profesor en la UCAM y divulgador en redes sociales. Entre el hospital y las aulas ha aprendido a hacer fácil lo difícil para que sus estudiantes y pacientes entiendan de manera cercana y precisa qué está pasando con su salud y cómo pueden mejorarla.>>
¿Quién es José Manuel para quien no conozca tu proyecto?
Jose Manuel: Pues yo soy una persona muy entusiasta y apasionada de todo lo que hago. Alguien a quien le gusta mucho disfrutar de cualquier decisión que toma, de cualquier trabajo que acomete, de cualquier momento que le regala la vida. Alguien centrado en disfrutar los pequeños momentos.
Siendo radiólogo, ¿cómo llegas a la conclusión de explicar en redes sociales lo que es la radiología en sí?
Jose Manuel: Me di cuenta el día de mi boda de lo poco conocida que era, cuando vi que mis familiares, mis amigos, ni siquiera sabían lo que hacíamos en radiología. Entonces, pensé que había muchas personas perdiéndose lo mucho que podemos ayudar y que era muy importante dar a conocer esa ayuda que la radiología puede dar al paciente y hacer mucho bien por muchas personas.
Recientemente acabas de publicar «Radiografía de una vida sana». ¿Desde cuándo llevas escribiendo este libro?
Jose Manuel: Pues llevo escribiéndolo desde octubre del 24, ha sido más o menos un año, hasta octubre del 25. Y la verdad que ha sido un periodo muy enriquecedor en el que he tenido momentos de todo tipo. He tenido altibajos, momentos de enfado, de sentirme perdido, de que esto no tiraba para adelante, de emoción, de reflexión, de llorar incluso, rememorando ciertos momentos con algunos de los pacientes que cuento. Y ha sido un crecimiento muy bonito y un periodo de introspección muy enriquecedor.
«Me di cuenta el día mi boda de lo poco conocida que era la radiología. Entonces, pensé que había muchas personas perdiéndose lo mucho que podemos ayudar y que era muy importante dar a conocer esa ayuda que la radiología puede dar al paciente y hacer mucho bien por muchas personas.
¿Cómo te viene la idea de llevar a cabo el libro? ¿A través de tus publicaciones en redes sociales o hay algún otro motivo detrás?
Jose Manuel: Pues sí, a través de las publicaciones en redes sociales me di cuenta de que ayudamos mucho, de que hacemos mucho con todo lo que compartimos, pero nos hace falta reposar esa información. Con lo que compartimos en redes sociales tenemos una ventana muy corta, que es el minuto y medio de Instagram, que apremia a la dopamina y a la velocidad. Y hay cosas que se quedan en el tintero, hay reflexiones y aprendizajes junto a compañeros, junto a pacientes, a los que quería darles forma de una manera más reposada. Y para eso, el poder escribirlo en un libro es una manera excelente de compartir esos conceptos, esos conocimientos que necesitan un poco más de reposo, pero que pueden ayudar tanto o más que los consejos cortos.

En una de esas publicaciones hablas de las cervicales. ¡Cuánto desconocimiento tenemos sobre las diversas posturas que podemos tener en nuestro cuerpo en general, ya no solo en las cervicales!
Jose Manuel: Pues la verdad es que desconocemos mucho más de lo que conocemos. E incluso las personas que conocen mucho son las que más saben que desconocemos muchísimo más. Pero aquí lo que creo que tendríamos que conocer es que las posturas, la higiene postural, tiene una importancia capital y que sería algo muy bueno para todo el mundo hacer un pequeño estudio de cómo se mueve, ya no solo de cómo se posiciona, sino de cómo se mueve, de cómo duerme, porque podría explicar muchos dolores y muchos patrones mal adquiridos en la infancia.
Dices en libro que en algunos hospitales han implementado medidas tan simples como que el paciente elija la música en los procedimientos quirúrgicos o que un familiar espere en una sala contigua. Y también hablas de la música como otro elemento de curación del paciente. ¿Cuánto bien hace la música a nuestra capacidad emocional y psicológica a la hora de enfrentar un proceso quirúrgico o un tratamiento de larga duración?
Jose Manuel: Pues la música es uno de los vehículos que, de manera más directa, nos conectan con nuestra emoción. Tanto con otras personas como con nosotros mismos. Entonces, en momentos de vulnerabilidad, resulta un transporte a esos momentos en los que hemos sido felices, en los que hemos disfrutado, en los que hemos estado bien, en los que hemos estado en paz con las personas a las que queremos. Entonces nos puede transportar, incluso en la frialdad de un quirófano o de un tratamiento duro, nos puede transportar a momentos en los que nos hemos sentido mejor.
Y por eso se utiliza, ya no solo a nivel fisiológico, que también ha demostrado que nos ayuda a bajar las pulsaciones, que nos ayuda a tener menos tensión arterial. Se utiliza mucho en UCIS, pero también en esos quirófanos o en esas salas de espera que a veces pueden ser un poquito más frías de lo que nos gustaría, para darles esa calidez que siempre nos acompaña de manera muy agradable.
¿Qué nos puedes contar de las neuronas espejo?
Jose Manuel: Pues es una de las herramientas más potentes que tenemos a nuestro favor y que las usamos poco; están infrautilizadas porque podemos utilizarlas tanto para transmitir nuestras emociones e intentar recrear nuestras emociones en los demás como para empatizar y entender mejor a la persona que tenemos delante. Porque las neuronas espejo se basan en una fisiología en la que nosotros, al detectar los patrones de la persona que tenemos delante y cómo se están activando sus neuronas, las nuestras se preparan para activarse de la misma manera, por el principio evolutivo de la conexión social y de la necesidad de esa conexión social o incluso de supervivencia.
Porque, claro, no olvidemos que, cuando la persona que tenemos enfrente está contenta, nos va a preparar para estar contentos juntos, o está enamorada, nos va a preparar para estar enamorados juntos; pero si la persona que tenemos enfrente está muy enfadada y va a atacarnos, también nos prepara para sobrevivir, para estar alerta en cuanto a lucha o huida. Entonces, son mecanismos biológicos de la biología evolutiva que están muy presentes y que podríamos incluir incluso para aprender a tocar un instrumento o para aprender patrones de movimiento. Cuando queremos aprender a hacer el pino o a tocar el violín, viendo a una persona que lo hace, obviamente, no solo por mirarla lo vamos a aprender, pero igual sí que nos ayuda a afinar pequeños patrones que esa persona nos está mostrando a través de sus neuronas espejo, en este caso, del cerebelo.
«La música es uno de los vehículos que, de manera más directa, nos conectan con nuestra emoción. Tanto con otras personas como con nosotros mismos.»
No todo quiere decir que sea igual que un profesor te pueda enseñar, son dos cosas totalmente diferentes.
Jose Manuel: Claro, pero un profesor también lo puede utilizar para instaurar en los alumnos ese interés, ese buen humor. Si el profesor es consciente de que sus alumnos están procesando sus neuronas y va a activar las neuronas espejo del receptor, también puede influir en cómo conduce el sentimiento de una clase.
¿Qué es más fácil transmitir, un virus o una emoción?
Jose Manuel: Oh, qué bueno! Teniendo en cuenta que los virus, hay algunos que su supervivencia es conseguir contagiar a las máximas personas posibles y, por tanto, la transmisión viral por algo se llama viralización, ¿no? Es muy fácil. Me gustaría decirte que las emociones se transmiten más fácilmente, aunque creo que es más fácil transmitir un virus, es mucho más bonito transmitir una emoción. Y cuanto más practiquemos transmitir emociones, mejores seremos en transmitirlas.

En el libro también tocas lo de la relación digital. ¿Cuál sería ese primer paso para tener un equilibrio entre utilización de pantallas y redes con nuestra calma personal?
Jose Manuel: Pues yo creo que es ser conscientes de lo que está ocurriendo, ¿no?, de qué es lo que las redes sociales nos hacen. Las redes sociales, que son excelentes, son como un cuchillo, ¿no? ¿Es bueno o es malo? Realmente, depende mucho de cómo utilicemos la herramienta. En este caso, las redes sociales sí que nos ayudan a aprender, pero están modificando nuestra manera de relacionarnos con la dopamina. La dopamina es un neurotransmisor que nuestro cerebro produce para generar sensación de recompensa, y nuestra biología evolutiva también ha perpetuado su uso después de hacer una actividad que nos cuesta trabajo: entrenar, aprobar un examen, que un amigo nos dé las gracias.
Claro, nos cuesta trabajo y eso hace que nuestro cerebro, aunque es una actividad muy buena para nosotros y como nos cuesta trabajo, pero es buena, quiera perpetuarla: «Toma, te regalo tu dopamina para que sientas ese bienestar». El problema es que nuestro cerebro no diferencia el «gracias» de un amigo de un corazoncito en una pantalla, y el corazoncito en una pantalla nos cuesta muchísimo menos conseguirlo. Así que nuestra tendencia al descanso también hace que nuestro cerebro prefiera la dopamina fácil, y eso lo que nos hace es perder un poquito de apego por lo que resulta bueno para nosotros, aunque sea un esfuerzo, y empezar a preferir esas actividades en las que tenemos un «like» fácil, pero a su vez, vacío.
Como radiólogo, ¿piensas que es bueno para nosotros que nos preguntemos desde casa cuál es la relación que tenemos con la IA y las pantallas electrónicas?
Jose Manuel: Sí, es fundamental, porque quizá la generación que ya estamos formados y que hemos aprendido sin la existencia de la inteligencia artificial, la utilizamos de otra manera, ¿no? La podemos utilizar para ahorrar tiempo en tareas mecánicas, pero creo que empezamos a utilizarla demasiado en tareas intelectuales que antes incluso disfrutábamos, y ahora empezamos a mecanizarlas y a dárselas a una máquina. Estamos regalando parte de nuestra esencia. Me parece algo a tener en cuenta, sin que sea algo negativo. Por supuesto, creo que la inteligencia artificial se puede utilizar muy bien.
De nuevo, ¿no? Es como la herramienta, el cuchillo: ¿es bueno o es malo? Pero tenemos que ser conscientes de que si nos ahorra tiempo en las tareas mecánicas, deberíamos utilizar ese tiempo para brillar más como humanos y para que libere nuestro tiempo administrativo y de gestión para poder estar más cerca, en nuestro caso sobre todo, de los pacientes; poder explicarles más. Que el tiempo que me ahorro de gestión, de consulta y de papeleos me sirva para poder estar más cerca, al otro lado de la mesa, ¿no?, y poder explicarte mejor, acompañarte un poquito más, escuchar a tu familia, tener una consulta más larga, que no exista la barrera de la mesa y del ordenador. Creo que hay muchas cosas en las que nos puede beneficiar, pero si ese tiempo lo utilizamos para acumular más pacientes o para no trabajar tanto, pues creo que no sería una buena opción. Creo que ahí está en nuestra actitud y en nuestra propia reflexión.
Recientemente, en Aragón, acaban de enviar las citas de hospital o de ambulatorio por WhatsApp. No sé si has oído algo sobre eso.
Jose Manuel: Lo he oído. Y de hecho, se está probando también en Murcia una inteligencia artificial para la gestión de las consultas. La de Murcia se está utilizando para escuchar la conversación y que la IA genere un informe, permitiendo romper la barrera de la mesa. Creo que viene una etapa muy ilusionante y ojalá siga siendo ilusionante, porque la actitud que ponemos para utilizarla sea la buena, sea la mejor posible. Pero estamos todos muy expectantes.
«La dopamina es un neurotransmisor que nuestro cerebro produce para generar sensación de recompensa, y nuestra biología evolutiva también ha perpetuado su uso después de hacer una actividad que nos cuesta trabajo: entrenar, aprobar un examen, que un amigo nos dé las gracias.»
En el libro mencionas tres tipos de memoria: memoria de trabajo, explícita e implícita. ¿Qué tipo de memoria analiza mejor el cuerpo humano?
Jose Manuel: Bueno, al final, no hay una memoria que analice, que sea mejor que otra. Yo creo que depende también de la que nosotros tengamos más entrenada. Hay diferentes tipos de memoria, como de inteligencia, y de alguna manera tienen similitudes en su patrón de recepción y de almacenamiento a cómo funciona el músculo. Funciona también por circuitos, por neuronas y por canales de neurotransmisores. Entonces, depende mucho del tipo de persona, de su tipo de trabajo, de sus vivencias. Es algo que podríamos llegar incluso a trabajar, y hay personas que dicen: «Tiene muy buena memoria». Claro, sí, ¿según para qué, no? No tendría por qué tener una memoria excelente para todo. Quizá a una persona que está constantemente de cara al público, viendo muchas caras, registrando muchos nombres y que tiene que recordarlos porque forma parte de su trabajo, le va a resultar mucho más fácil que a una persona que no lo hace. Porque hay gente que dice: «Ay, es que yo soy malísimo para las caras». No es que seas malo, es que nunca te has visto en la situación de tener que recepcionar eso, de poner tu atención en ello. Al final, viene muy de la mano de a lo que estamos acostumbrados.
Como antes estábamos comentando de la memoria del músculo, ¿esto también se aplica a las enfermedades? Cualquier tipo de enfermedad que se cura y luego al tiempo pueda volver a salir.
Jose Manuel: Sí, sí. Bueno, esto sobre todo en patología oncológica. Ese es nuestro mayor miedo, por eso se hacen esos seguimientos para intentar evitar que haya una recidiva y que vuelva a aparecer algún problema relacionado con, pues eso, la patología oncológica. Y en ese caso, lo que tenemos que intentar es evitar perder los seguimientos para que no haya una recidiva que no tratemos a tiempo, porque el tratamiento precoz siempre nos ayuda muchísimo.
Y luego, otro tipo de patología que también puede recidivar, que es toda la relacionada con el sedentarismo o con la patología cardiovascular y tal, también tiene tendencia a la recidiva por esa memoria, entre comillas, que quizá es la memoria de nuestro estilo y patrón de vida.
Si le ponemos solución a un problema, pero nuestra vida sigue siendo la misma, lo más probable es que esa memoria de tu cuerpo vuelva a hacer aparecer ese problema que ya ha aparecido previamente, porque estabas haciendo las cosas exactamente igual. Si quieres cambio, pues camina distinto.
Porque es un poco también lo emocional junto con la relación humana.
Jose Manuel: Sí, claro, tiene muchísimo de cómo a nivel humano integramos nuestra actitud, ante un cambio, ante la posibilidad de una recuperación. En el libro, una de las historias que más me gusta es la que cuento de mi tío, que siempre se cuidó muchísimo: le encantaba ir a los médicos, hacía deporte, comía perfecto y, a pesar de todo ello, es muy llamativo que enfermase, y que tuviese un cáncer muy jodido, un cáncer de esófago, en este caso además muy agresivo. Pero lejos de venirse abajo, lo que intentó fue activar esa memoria de su cuerpo para estar sano. Y aunque la prevención falló, él pensó que podía aumentar las probabilidades de recuperarse. Y eso se llama prehabilitación. La prehabilitación son todos los hábitos que hemos hecho a lo largo de nuestra vida y que nos garantizan que, en el momento de enfermar, tengamos una recuperación mucho más fácil y rápida y recuperemos la calidad de vida previa a la enfermedad.
Dentro de la profesión, ¿qué es lo más difícil a lo que te has enfrentado?
Jose Manuel: Pues lo más difícil a lo que me he enfrentado, claramente, es tener casos complejos de los que depende un pronóstico vital, después de todo el día trabajando en una guardia muy larga, cuando esos casos aparecen a las 5 o a las 6 de la mañana y llevas desde las 8 del día anterior. Hay momentos en los que tienes pequeños cuadros de ansiedad que por supuesto tienes que controlar y controlamos, pero sí que te pone en una tensión y en una situación de estrés muy desagradable y, por supuesto, lo conseguimos controlar por el bien del paciente, porque al final es nuestro trabajo y somos lo más profesionales que somos capaces, pero a la hora de pensar lo peor que he pasado en mi trabajo claramente de tomar decisiones de pronósticos vitales, después del todo el día trabajando.
Hay diferentes tipos de memoria, como de inteligencia, y de alguna manera tienen similitudes en su patrón de recepción y de almacenamiento a cómo funciona el músculo. Funciona también por circuitos, por neuronas y por canales de neurotransmisores.
Y luego llegas a casa y tienes que ser un poco difícil soltar toda esa adrenalina…
Jose Manuel: Sí, cuando llegas a casa, en muchas ocasiones, me derrumbaba en algún momento. Y he tenido que echarlo y, por suerte, estoy bien arropado en cuanto a eso, porque mi padre es médico. De hecho, muchas veces, cuando me llama en las guardias, me suele llamar antes de irse él a dormir, sobre las 12 de la noche o así, y me pregunta: «¿Cómo va la guardia?». Y yo le suelo decir que regular. Entonces él me pregunta: «¿Por trabajo o por emoción?». Y le digo: «No, no, por trabajo». Cuando es por trabajo, por volumen, eso no es un problema; el problema es cuando verdaderamente afecta a nuestro estado emocional y tenemos que tomar ese tipo de decisiones que son duras o cuando hay algo que no va como nos gustaría, y también es muy duro. Entonces, al final se gestiona, pero es muy difícil, muy difícil. Se aprende con el tiempo.
De los capítulos del libro, ¿cuál ha sido el más difícil y el más fácil a la hora de contarlo?
Jose Manuel: Pues cuando narré el libro, el capítulo más difícil fue el 2, claramente, que es en el que hablo de manera directa de mi tío. El 12, si no me equivoco, también, que también está incluido él. Porque, claro, al final, al haber referencias a mi vida o referencias a pacientes que me costaron mucho, por ejemplo, el capítulo de Lara también me costó muchísimo, o el del niño, sobre todo a la hora de escribirlo. Quizá me costó más escribir los relacionados con los pacientes más duros, y me costó narrar los relacionados con mi tío. Fíjate, los relacionados con mi tío no es que me costase narrarlos porque me doliese, sino por la emoción de sentirme conectado con él, porque él falleció, y de sentir que le estaba dando vida de nuevo.
¿Te ha quedado alguna historia, algún tema que escribir para un siguiente libro?
Jose Manuel: Sí, sí, sí. Podemos hacer un siguiente libro perfectamente. Y lo único que necesito ahora es un poco de tiempo para reposarlo, para disfrutar también de este y, a ver si en el lapso de un par de años, estamos con un segundo.
Y ya para finalizar, Jose Manuel ¿qué nos puedes adelantar de tus próximos proyectos?
Jose Manuel: Pues ahora mismo estoy con mucha ilusión por hacer una formación, un máster probablemente, sobre ecografía. Porque la ecografía es la gran herramienta, es el fonendo del siglo XXI. Incluso diría que decir eso de la ecografía es menospreciarla. Como herramienta diagnóstica es espectacular, es excelente y debería estar en las consultas de atención primaria muy presente. Y al final, esa docencia es fundamental que la hagamos los radiólogos, que somos quienes más sabemos. Entonces, estoy con mucha ilusión de poder hacer una formación muy potente de ecografía para ayudar a muchos médicos y, por supuesto, a muchos pacientes, que al final es el objetivo principal.
<<Para finalizar la entrevista, desde «Afondarenlacultura» damos las gracias a «Jose Manuel Felices» por su tiempo y dedicación, también por su libro «Radiografía de una vida sana» y también estaremos atentos a sus próximos proyectos.>>
