Jacobo Delgado: «Fue precisamente en el proceso de documentación de una temporada de Cuéntame, cuando me topé con un recorte de prensa de 1978 donde se convocaban las primeras cien plazas para inspectores femeninos de ahí surje La Hija del Juez»

<<Entrevistamos a Jacobo Delgado por su nueva novela «La Hija del Juez», una novela ambientada en thriller policiaco, dónde Matilde Liébana, miembro de la primera promoción de inspectoras del Cuerpo Superior de Policía, investiga el brutal asesinato de un joven homosexual en el conflictivo barrio madrileño de San Blas. Para ello tiene que sortear el interés mediático del caso, las resistencias retrógradas de una institución policial en la que la democracia apenas se ha instalado todavía y la oposición de su familia, que desaprueba su trabajo como inspectora. Por suparte, Jacobo es guionista y escritor. Licenciado en Historia y en Comunicación Audiovisual, lleva más de dos décadas escribiendo series de éxito como Cuéntame cómo pasóLa AcademiaHITEl comisarioFamilia o Las aventuras del capitán AlatristeLa hija del juez es su nueva novela.>>

¿Quién es Jacobo Delgado para quien no conozca tu proyecto?

Jacobo: Un escritor que busca entretener y trascender. En otras palabras, atrapar al lector desde la primera página y que, al pasar la última, le surjan preguntas. La hija del juez es mi segunda novela.

Comenzaste publicando “Toda una vida”, que es una precuela de Cuéntame la serie, ¿qué recuerdos guardas de este proyecto?

Jacobo: Fue mi primera experiencia como novelista y resultó muy satisfactoria. Lo escribí a cuatro manos con Carlos Molinero, guionista, novelista y amigo. La escritura fluyó muy bien y la recepción del libro fue muy positiva en los lectores en general y los fans de la serie en particular. 

Antes de introducirnos en tu nueva novela, ¿Qué ha supuesto ser guionista de una serie tan exitosa como Cuéntame entre otras series que has podido escribir? Por cierto, que de las que he visto que has escrito el Capitán Ala Triste me encantó…

Jacobo: Cuéntame es quizá la serie más importante que se ha hecho en España y, para mí, tiene la peculiaridad de que me formé como guionista escribiendo en ella. He escrito otras series como HIT o La Academia, pero hacerlo en Cuéntame ha sido una experiencia performativa que me acompañará siempre. Tengo una vinculación muy especial con Cuéntame.

«Fue precisamente en el proceso de documentación de una temporada de Cuéntame. Me topé con un recorte de prensa de 1978 que me encendió la bombilla. Ese año se convocaron las primeras cien plazas para inspectores femeninos —así se decía entonces— en el Cuerpo Superior de Policía.»

Recientemente has publicado “La Hija del Juez” podríamos decir que tu primera novela ambientada en Thriller, ¿desde cuándo llevas escribiendo esta novela?

Jacobo: Tuve la idea del libro hace más de diez años. En este tiempo he estado muy centrado en la escritura de guiones para diversas series. Cuando hace un par de años Gonzalo Albert, director literario de Plaza & Janés, Suma y Roca me propuso escribir una novela, la idea de La hija del juez emergió con vigor, casi con violencia. Era la historia que tenía que contar.

¿Cuándo surge la primera idea de que tenía que ser una mujer detective?

Jacobo: Fue precisamente en el proceso de documentación de una temporada de Cuéntame. Me topé con un recorte de prensa de 1978 que me encendió la bombilla. Ese año se convocaron las primeras cien plazas para inspectores femeninos —así se decía entonces— en el Cuerpo Superior de Policía. En 1979 ya había cuarenta y dos inspectoras. Pensé que mostrar la cara B de la Transición a través de los ojos de una mujer pionera en la policía era un camino interesante.

«La Hija del Juez» de Jacobo Delgado

¿Cómo ha sido el proceso de documentación de la novela? Ya que mencionas los barrios de San Blas y Lavapiés

Jacobo: Aparte de recurrir a libros de Historia o novelas de aquel entonces, he leído mucha prensa de época. Muchísima. No solo las páginas de nacional, que te dan cuenta de hasta qué punto hablamos de las mismas cosas hoy que hace cuarenta años. También, y sobre todo, las secciones de sociedad, cultura y televisión, o incluso los anuncios publicitarios. Revisitar la parrilla televisiva de cualquier día de los ochenta, o ver cómo se anunciaban las marcas, te proporciona un aroma de la época al que no puedes acceder por otras vías.

En cuanto a los barrios de Madrid que mencionas, he gastado varias suelas de zapatos paseándolos durante muchos años. Más allá de zonas muy conocidas que aparecen en la novela, como Sol, Chueca o el distrito financiero, he querido mostrar otros lugares quizá menos habituales, pero en los que igualmente viven personas y suceden historias que merecen ser contadas. Hablo del barrio de Quintana, el de La Concepción y, por supuesto, el de San Blas, donde está la comisaría de Matilde, la protagonista.

El barrio de San Blas tiene una historia escalofriante. Construido por el Franquismo, sin mucho esmero, en los años cincuenta y sesenta para albergar capas de población migrante que llegaba a Madrid a miles desde Extremadura, Castilla o Andalucía, al cabo de una generación se convirtió en un pozo de miseria y drogadicción. Cuando desembarca la heroína en España a finales de los setenta la juventud de barrios como San Blas, sin casi servicios, ni parques, ni dotaciones deportivas, era una presa muy fácil. Los hijos de los migrantes que llegaron a la capital en busca de un futuro mejor para los suyos, se quedaron sin más esperanza que la busca de una dosis tras otra de caballo hasta morir.

¿Cuéntame cómo ha sido crear a la Inspectora Liébana, Puente, Romo y compañía?

Jacobo: He intentado crear personajes de carne y hueso, personas reconocibles, con contradicciones, aristas y matices. Eso me ha obligado a ser honesto con todos ellos, tratar de comprender por qué hacen lo que hacen.

Matilde es, en esencia, una rebelde. La rebeldía es una característica inherente a la condición de pionera. Sin una dosis de inconformismo, nadie es capaz de caminar por sendas por las que no ha transitado nadie, como hicieron las integrantes de la primera promoción de policías mujeres.

Matilde, que es hija de un importante juez y de una mujer de la burguesía vasca, se rebela ante los privilegios de su apellido para ejercer su derecho a buscar su propio camino. Y paga por ello. Su familia no aprueba que ingrese en el cuerpo. Ni sus padres ni su marido, del que se separa.

Dentro del cuerpo, Matilde se rebela ante el machismo imperante de la institución y ante las órdenes de sus superiores que considera erróneas. Y al hacerlo se equivoca muchas veces. Matilde no es una heroína ni una víctima, es simplemente una persona que camina contracorriente.

«La práctica de la homosexualidad era un delito que llevaba a personas a la cárcel, en virtud de la llamada Ley de Peligrosidad Social.»

Como feedback de personajes favoritos, me gustado ese Romo que un poquito pesado con la inspectora (risas) y cómo no el inspector Puente que va haciendo migas con la inspectora…

Jacobo: En el cuerpo Matilde se relaciona con muchos personajes, todos hombres. Romo, el compañero enamorado capaz de todo por ella. Puente, el falso aliado. El comisario Morate, que representa la intransigencia…

En su familia, su padre, del que Matilde necesita constantemente su validación, representa el orden y la obediencia. Mientras que su madre, a la que detesta, representa el caos y la inconsistencia. Al menos en principio. Porque a medida que Matilde avanza en la investigación del caso, hace descubrimientos acerca de su familia que cambian su perspectiva.

En la historia marcas dos ejes centrales, uno es que la inspectora Liébana es una de las primeras 42 mujeres en la historia que se hicieron policías, en la actualidad este hecho es muy común, pero ¿piensas que hay todavía muchos tabúes que mejorar dentro del cuerpo policial hacia la mujer o ha habido mejoras?

Jacobo: En la policía, como en la sociedad, los avances con respecto a la mujer son evidentes, pero aún queda mucho por hacer.

«Pero mentiría si te dijera que Matilde Liébana no está llamando a mi puerta. El personaje está vivo y quiere seguir contando su historia.»

Y el segundo eje tocas la homofobia de los años 80, en la actualidad aún tenemos mucha tarea que hacer al respecto, pero ¿desde esa época para acá, piensas que ha habido muchos avances? Y en la actualidad, hay por desgracia asesinatos homófobos, pero ¿piensas que son tan macabros como el de Cine Simancas?

Jacobo: La acción del libro se sitúa en 1983, apenas cinco años después de la despenalización de la homosexualidad en España. Es decir, hasta finales de los setenta, la práctica de la homosexualidad era un delito que llevaba a personas a la cárcel, en virtud de la llamada Ley de Peligrosidad Social. Es difícil de creer para un joven de hoy día. En los ochenta yo era un crío, y recuerdo que lo peor que te podía pasar en el patio del colegio era que te llamaran maricón.

El contraste con la actualidad es abrumador. Ahora ningún juez puede condenar a nadie por ser homosexual y sí por los llamados delitos de odio. Y cada cual puede vivir su orientación sexual sin dar explicaciones a nadie, al menos en teoría.

Pero, por desgracia, la homofobia sigue existiendo de una manera más o menos soterrada, y se siguen produciendo crímenes escalofriantes como el de Samuel Luiz hace unos años.

¿Tienes pensado hacer avanzar a la inspectora Liébana, Puente y compañía en otros casos? ¿Se puede convertir esta historia como el antiguo periódico El Caso?

Jacobo: Primero quiero disfrutar de “La hija del juez” con los lectores. La escritura de un libro es un viaje de ida y vuelta. La ida la haces tú solo frente al teclado. La vuelta es un camino compartido con los lectores, que te hacen llegar sus sensaciones.

Pero mentiría si te dijera que Matilde Liébana no está llamando a mi puerta. El personaje está vivo y quiere seguir contando su historia.

Ahora Jacobo, vamos a retar a esa mente de guionista, ¿piensas que esta historia podría ser llevada a una serie o película en alguna plataforma? En caso de que sucediera, y como soñar no cuesta ¿cómo te gustaría que fuese?

Jacobo: Escribo con palabras y con imágenes. Mi oficio de guionista se deja ver en mi literatura. Por tanto, “La hija del juez” tiene fácil adaptación al lenguaje audiovisual. De hacerse, me gustaría que fuera una película o una miniserie de tres o cuatro capítulos. Te doy primicia: algunos productores se han interesado por el libro.

Retomando la pregunta sobre mi feedback, si tuvieras que identificarte con algún personaje de la trama ¿cuál elegirías y por qué?

Jacobo: Sin duda, Matilde. He dejado parte de mí en ella.

«Escribo con palabras y con imágenes. Mi oficio de guionista se deja ver en mi literatura. Por tanto, “La hija del juez” tiene fácil adaptación al lenguaje audiovisual.»

Para finalizar, Jacobo, ¿Qué nos puedes adelantar de tus próximos proyectos?

Jacobo: Ya sabes que en la profesión está muy extendida la idea de que hablar de los proyectos antes de tiempo es sinónimo de gafarlos. Así que, sin entrar en detalles, te puedo contar que estoy inmerso en la escritura de una película y de varias series que, espero, vean la luz lo antes posibles.

<<Para finalizar la entrevista, desde «Afondarenlacultura» damos las gracias a «Jacobo Delgado» por su tiempo y dedicación, también por su libro «La Hija del Juez» y también estaremos atentos a sus próximos proyectos.>>