Andrés Iwasaki: «Me di cuenta de que muy pocas veces vivimos en el presente, y, además, es algo tan efímero, que se esfuma rápidamente»

<<Entrevistamos a Andrés Iwasaki tras la publicación de su primer disco largo «Zulviem». Andrés es músico y humanista, Andrés Iwasaki cuenta con una larga trayectoria musical. En 2019 se dio a conocer como concursante de La Voz España, llegando hasta las batallas finales. Un primer impulso que le valió para presentar un año después su primer EP, «Al margen del ojalá». Un trabajo que casi ha alcanzado los 2 millones de reproducciones en Spotify. Con su segundo EP «Un cadáver exquisito», dio un paso al frente y mostró su enorme versatilidad. Además, ha sido teclista en Los Kevinbacon y forma parte del dúo Wasi Tupuy. Su talento, carisma y voz le han valido reconocimientos como el primer premio en el Certamen de Cantautores de Elche en 2024, entre muchos otros>>

¿Quién es Andrés para quién no conozca tu proyecto?

Andrés: Yo diría que soy un cantautor que estoy dentro de esa canción de autor, canción de autor indie. Además, sí que lo mezclo con un poco de folclore, por supuesto, y tiene mucho de pop también, ¿por qué no? Ahí hay una fuerte presencia. Pero también creo que está muy mezclado con lo que ha sido escuchar mucho a Silvio Rodríguez y a los cantautores contemporáneos de ahora mismo: El Kanka, Muerdo, Sílvia Pérez Cruz. También con la música anglosajona, porque es de donde yo creo que construí los pilares. Para mí, Los Beatles, Fleet Foxes, Newton Faulkner, The xx, Alabama Shakes… son pilares que han seguido construyendo cómo canto y es un poco combinar estos dos mundos.

Incluso algunos sonidos están metidos dentro del soul, por lo que me estás comentando…

Andrés: Sí, o sea, no sé si soul, porque, no sé, «Me perdono», por ejemplo, sí que podría tener algo. Además, creo que para «Me perdono» estuvimos pensando mucho en Gorillaz como referente y también en Eminem. Creo que había algo de Slim Shady, de Eminem, que queríamos recuperar. Incluso Edu Molina, a nivel de producción, dijo: «Oye, tenemos que tener estos referentes, vamos a intentar que la batería parezca casi, aunque la grabemos en vivo, pero que parezca como si estuviera programada». Tipo de enfoques a la hora de grabar las canciones que yo creo que sí que hacían guiños a referentes que he tenido yo, por supuesto.

Antes de publicar este disco, comenzaste publicando tu primer EP, «Al margen de ojalá», ¿qué recuerdas de aquellos inicios?

Andrés: Yo creo que «Al margen de ojalá» fue mi primera aproximación a lo que era entrar en el estudio de grabación, que también la grabé con Edu Molina en Garlic Records, y para mí, lo recuerdo, me siento muy niño cuando pienso en mí en esa época. Recuerdo que Edu también me tenía que decir: «Andrés, hombre, tienes que cambiar las cuerdas. Cuando vengas aquí, hay que venir con las cuerdas cambiadas de la guitarra, hay que venir con los deberes hechos». Y había muchas cosas que, claro, yo no entendía tampoco en la música cómo hacerlas bien, aunque intentara hacer las cosas lo mejor posible, pero tengo un recuerdo muy tierno y muy bonito de cómo fue todo el proceso. Recuerdo, además, que fue muy importante para mí aprender a soltar, a llevar las canciones, ponerlas en común y aprender del feedback que me tenía que dar Edu como productor desde fuera y que me dijera: «Andrés, esto sirve, pero esto que tienes en la canción no; a esto hay que darle una vuelta más». Y entre los dos negociábamos para intentar encontrar algo que a mí me hiciera feliz y que a él también le hiciera feliz. Todo esto lo veo ahora como un aprendizaje muy valioso, porque ahora sí que he aprendido un poco a sentir que las canciones están en constante movimiento y cambiando continuamente. Entonces, eso es interesante, la verdad.

«Al Margen de Ojalá» de Andrés Iwasaki

Recientemente has publicado Zulviem, ¿desde cuándo llevas escribiendo y componiendo este disco?

Andrés: Pues yo llevo escribiendo este disco desde hace 5 años, en realidad, llevo bastante tiempo escribiendo este disco y muchas de las canciones, por ejemplo, «Ojos tierra», es una de las canciones más antiguas del disco. Y «Ojos tierra» creo que es contemporánea a «Al margen de ojalá», la empecé a componer en 2019, de 2019 a 2020, más o menos, y hay muchas canciones que como «Ojos tierra» fueron viniendo poco a poco y me ha llevado bastante tiempo.

¿Qué nos quieres transmitir con este disco y qué significado tiene para ti «Zulviem»?

Andrés: Pues sí, efectivamente, Zulviem es al final un nombre inventado, una palabra que no existe y en realidad vino a mi cabeza como un flechazo cuando, observando el mar, me di cuenta de que las olas se iban, regresaban al mar y dejaban un espejo kilométrico en la orilla que reflejaba el cielo completamente y se esfumaba en apenas unos segundos. Y yo pensaba: «¡Dios mío!, un fenómeno natural tan bonito, algo tan grande que puede reflejar el cielo entero, pero a la vez es efímero, tan efímero… tiene que tener un nombre». Y vino a mi cabeza esta palabra de Zulviem, que no existe, que se parece a «azul», se parece a «bien», pero que tiene no… además, he utilizado otras letras que no tienen nada que ver. Y yo con este disco creo que lo que intento es hacer un viaje, y mira que había canciones que no estaba seguro de que fueran a estar en el disco, pero poco a poco todo ha encajado. Todo, de hecho, el orden de las canciones en el disco también me parece que refleja este viaje. Y es un poco… no sé qué va a venir después de este disco, la verdad. Tengo algunas composiciones empezadas, pero yo me lo he tomado incluso como: «Si este fuera mi último disco, ¿qué es lo que querría que contara y qué viaje quiero que sea?».

Es un viaje, por lo que he escuchado el disco, es un viaje hacia la introspección, porque hablas de conjuros, de sanación, del perdón, del presente. ¿Cómo ha sido ese proceso, ese viaje a la introspección?

Andrés: Yo creo que, aparte de ser un viaje a la introspección, porque es verdad que hay mucho de introspección en el disco, creo que es un disco muy hacia fuera, en el sentido de que se ha nutrido con todo lo que estaba pasando alrededor. Creo que el mundo nos ha ido sorprendiendo desde el 2020 con mil cosas distintas que nadie esperaba y que, a la vez, han sembrado la necesidad de exorcizar lo malo del mundo. Y yo creo que «Conjuro para el mal de guerra» es una canción que exorciza lo malo, es una canción que intenta eliminar por completo toda la violencia, la escalada de violencia que estamos viviendo. «Estoy aquí» es una canción que intenta plantar los pies en la tierra y decir: “Oye, estamos aquí, vamos a hacer algo por el mundo que nos necesita ahora mismo”. «Si se cae el cielo» es una canción que, aunque en su momento hablaba de otra cosa, al final he terminado hablando también del presente y de este mundo que tenemos que sujetar. Y, por supuesto, la introspección de «Me perdono», de «Hoy voy a sanar», de «Un mapa en la espalda», «Ojos tierra», que sí que son canciones que están escritas desde algo más personal y más íntimo. Yo siento que la culpa es algo que a mí, por ejemplo, siempre me acompaña, aunque a lo mejor no tenga motivos para sentirme culpable. Voy a encontrar siempre una razón para sentirme culpable. Y «Me perdono», pues sí, ahí, tengo que admitir, está escrita desde la introspección.

«Conjuro para el mal de guerra» de Andrés Iwasaki

También hablas en «Zulviem», en alguna de las canciones, de un país cercano, de buscar continentes. ¿Qué opinión tienes acerca del país?

Andrés: Bueno, «Zulviem», en realidad, también es una canción que habla del tiempo, y es una canción que habla del tiempo a raíz de algo muy personal. Es una canción dedicada a mi pareja, a Isa. Ella es una persona que siempre está pensando en el futuro, siempre está anticipándose a todas las cosas que puedan ocurrir. Yo soy una persona muy nostálgica y muy melancólica que siempre está pensando en el pasado y, además, comparando el pasado con el presente. Y me di cuenta de que muy pocas veces, y eso nos pasa a casi todo el grueso de la población, pocas veces vivimos en el presente. Y, además, el presente es algo tan efímero, como ese espejo kilométrico que se esfuma rápidamente. El presente se nos escapa; es ese país tan cercano, tan cercano, que no llegamos a verlo. Y esos son esos dos continentes que yo quiero unir por fin en el presente.

En el disco colaboras con Nia y La Otra. ¿Cómo ha sido colaborar con ellas y qué aprendizaje te llevas?

Andrés: La verdad es que son dos artistas espectaculares. A mí la voz de Nia me encanta; me parece que tiene, además, unos matices, unos toques, unos melismas espectaculares. Me recuerda mucho a Sílvia Pérez Cruz, a María de la Flor; tiene algo muy especial en su voz. Yo, al final, con ella la verdad es que fue todo muy orgánico, muy fácil desde que empezamos a cantar en una colaboración para el concierto que tuve en la Galileo Galilei, aquí en Madrid, en 2023, me parece que fue, y desde entonces dije: «Oye, esta canción de «Ojos Tierra» tiene que ser con Nia». Y cuando se lo propuse me dijo: «¡Por supuesto que sí, Andrés, vamos a darle!». Me encantó. Con «Si se cae el cielo», yo no sabía si Isa, La Otra, iba a acceder, porque está muy ocupada, siempre está con mil proyectos, y me sorprendió mucho cuando me dijo: «¡Andrés, por supuesto que sí, vamos a hacer esta canción!». Además, le propuse tanto «Me perdono» como «Si se cae el cielo», y creo que ella le ha dado una fuerza, un arranque a la canción que de verdad necesitaba y que a mí se me quedaba coja cuando la cantaba. Cuando la he escuchado con ella, con el resultado final, ¡me parece que es espectacular! La forma en la que trabaja también Isa es increíble, y en un día lo teníamos en el estudio. ¡O sea, que fue espectacular!

«Ilesa» de Andrés Iwasaki

Para un futuro disco, ¿con quién te gustaría colaborar si es que te surge la oportunidad?

Andrés: Bueno, para un futuro disco, a mí me encantaría. Hay muchísima gente que admiro y que me encantaría cantar con ella. Voy a hablar de dos personas, por ejemplo, de Roy Borland, que a mí Roy me encanta y de hecho he tenido una especie de colaboración con él, porque grabé «Amor fugaz», que es de mi anterior disco, de «Cadáver exquisito», grabé «Amor fugaz» con él, y él le dio un toque como productor espectacular. Además, es muy especial grabar con Roy, porque utiliza los recursos de una manera que tú nunca te esperas, a lo mejor un sofá microfonado puede llegar a ser el bombo de una canción, saca sonidos de todos los objetos y de todo lo que le rodea, es una masterclass grabar con Roy. Y una persona a la que admiro mucho y que estoy ahora mismo en bucle con su música es Carlos Ares. Estoy continuamente escuchando, revisitando, aprendiendo de su sonido y de cómo graba y de sus letras también, y me encantaría, por supuesto, hacer algo con Carlos Ares. Me dejo a muchísima gente fuera que, por supuesto, está, pero me encantaría grabar con Valeria Castro, me encantaría grabar con Rozalén, con Silvana Estrada, con Adriana Calcanhotto, Sílvia Pérez Cruz… O sea, tengo una larga lista, pero si tengo que decir dos personas ahora mismo que estoy escuchando mucho, sí, diría Roy Borland y Carlos Ares ahora mismo.

Has hablado de Edu Molina anteriormente, ¿cómo es trabajar con él en la producción?

Andrés: Es increíble. Edu, la verdad, para mí es un mago del sonido y aparte es una persona con la que ya he llegado a un nivel de confianza y de tranquilidad de poner mi música en sus manos, porque sé cómo trabaja él, sé lo cuidadoso que es con el sonido. Cuando voy allá con unas ideas, sé que él se va a sentar, va a apuntar en su libreta cómo es el esquema, qué instrumentos se imagina, vamos a tener un proceso de análisis muy, muy exhaustivo, hasta llegar exactamente a lo que queremos. Con Edu, la verdad es que es un productor con el que me entiendo estupendamente. Es una persona a la que ya siento como familia, como casa.

«Me Perdono» de Andrés Iwasaki

Al inicio me has comentado que estás dentro de ese indie, pero el disco también me ha sonado como con sonidos ancestrales. ¿En qué ritmo te encuentras más cómodo dentro de esa música de cantautor?

Andrés: Yo creo que hay un ritmo que se me ha quedado además grabado desde Al Margen de Ojalá, que es la chacarera, que es argentina en realidad, y la chacarera se ha metido tan profundo en lo que hago que se ha reproducido después en Estoy Aquí, se ha reproducido en Si se Cae el Cielo. En Conjuro no, en Conjuro ya empiezo a mezclar un poquito más de cumbia con festejo. Pero sí que el ritmo latino, incluso sin yo ser un experto, sin conocerlo muy bien, está muy metido en mis canciones, y cuando yo intento sacar esa parte mía de raíz, adonde voy, sin darme cuenta y de una manera instintiva, es a lo latino, al folclore.

Por tocar un poquito la parte creativa, ¿cómo ha sido ese diseño de portada y qué tal la grabación de los videoclips?

Andrés: Bueno, los diseños de portada en realidad vienen de fotografías que sacó Jorge Perret en una sesión de fotos que tuvimos aquí en Madrid, un fotógrafo espectacular, y luego yo le di esa vuelta también. A mí me encanta hacer edición de imagen, me encanta toda la parte de imagen. Es una asignatura pendiente que tengo por ahí, la verdad, y me quito la espinita haciéndolo para mi proyecto, incluso con algunos videoclips que también me gusta hacer los montajes y todo. Entonces, la parte de diseño de imágenes y portadas, que va además muy enfocada a los espejos por este mismo concepto de Zulviem, del concepto del espejo en el mar que se esfuma rápidamente, lo tenía muy claro desde que fuimos al estudio, y intenté además que estuviera presente de alguna manera también en «Me perdono», en diferentes partes. No en todos los videoclips se ha podido encontrar, pero cada uno de los videoclips tiene un guiño también.

«Diccionario para nadie» de Andrés Iwasaki

Ahora te llega una complicada, si tuvieras que identificarte con tres temas tuyos, ¿cuáles serían y por qué?

Andrés: Con tres temas míos, por supuesto, yo creo que «Al margen de ojalá», de todas las canciones que tengo, va a ser una canción que siempre va a ser muy representativa. Es una canción que me sigue definiendo a día de hoy, que además ha crecido conmigo y la sigue escuchando muchísima gente, y eso me llena de un gusto y una felicidad muy extraordinaria. Y si ahora me pongo a pensar en el disco actual, es verdad que «Ilesa», que es una canción que apenas he tocado, es una canción que también me llevo muy puesta encima. Creo que es una canción que ahora mismo define un poco en qué estado de metamorfosis se encuentra mi momento musical, porque además yo siento que, aunque yo haga canción de autor, aunque esté mezclado con lo indie, ahora mismo creo que estoy también en una metamorfosis hacia algo que todavía desconozco y que no sé, y que ya tendré que descubrir, y a saber qué es lo que viene, pero creo que «Ilesa» define bien ese tránsito hacia ese otro lugar. Y como tercera canción, probablemente hablaría de «Hoy voy a sanar», no, perdón, de «Diccionario para nadie». Diccionario para nadie, que es una canción muy simple a nivel armónico y de acordes, no me complico mucho, pero creo que letrísticamente es una canción que de repente me llegó como una especie de anagnórisis y que fue como un descubrimiento y un despertar, de decir: «Oye, tengo que hablar sobre qué es lo que ocurre con las palabras cuando una persona desaparece de tu vida.» Y es una manera, es un enfoque nuevo también de hablar de una ruptura o de la pérdida de un familiar o de mil cosas que pueden ocurrir en la vida para que tú pierdas ese lenguaje privado. Entonces, es una canción que también me querría llevar conmigo.

«Si se cae el cielo» de Andrés Iwasaki junto a La Otra

¿Qué nos estás preparando para los directos que nos vamos a encontrar?

Andrés: Y yo creo que en los directos, aparte de que se va a poder escuchar todo el disco en un formato completamente distinto, porque va a ser en formato acústico, sin banda además, porque en estas primeras fechas en las que voy a tocar en ciudades donde no he tocado antes, me apetece mucho tener un primer acercamiento al público que no ha escuchado nunca mis canciones y que van a poder a lo mejor escucharlas, pues, si lo han escuchado en Spotify, van a poder escucharlo en un formato en el que no lo han escuchado nunca, que es solo en vivo y conmigo y con la guitarra, que es además el formato en el que yo me siento más cómodo porque siempre he estado defendiendo las canciones solo, sin la banda. Entonces, creo que para las ciudades en las que voy a tocar por primera vez eso puede ser algo interesante y sobre todo una oportunidad para mí para conectar con la gente cara a cara y mirándonos directamente, que es lo que a mí me apetece hacer en el escenario.

Y ya para finalizar, Andrés, ¿qué nos puedes adelantar de tus próximos proyectos?

Andrés: Ahora mismo la verdad es que me quiero enfocar mucho en la gira. Me quiero enfocar mucho también en aterrizar muy bien todo lo que es el directo con banda, porque para este último concierto que he tenido el 14 de enero aquí en Madrid, me ha faltado todavía más tiempo para ensayar con la banda, para cerrar bien un vestuario. Entonces, todos estos pequeños detalles son en los que yo quiero poner el foco y la atención para los siguientes meses, probablemente.

<<Para finalizar la entrevista, desde «AfondarenlaCultura» damos las gracias a «Andrés Iwasaki» por su tiempo y dedicación y sobre todo disfrutar de su nuevo álbum «Zulviem» y estaremos atentos a esos próximos proyectos.>>