Lambchop regresan con Punching the Clown, una nueva obra maestra nacida de la belleza de lo esencial

¿Cómo suena la sencillez? Kurt Wagner llevaba tiempo persiguiendo la respuesta cuando, una mañana de 2024, camino de una gasolinera de Nashville, una canción sonó en la radio y se quedó para siempre en su cabeza. Apenas un acorde de banjo sostenido en el tiempo y un pequeño grupo de voces cantando al unísono. Folk, country, gospel. Nada más. Una canción de una belleza desarmante que nunca consiguió identificar, pero que acabaría cambiando el rumbo del siguiente álbum de Lambchop.

Buscando aquel tema descubrió el lining out, una antigua forma de canto comunitario nacida en las iglesias británicas del siglo XIX, en la que un cantor entonaba una frase y la congregación la respondía. Aquella tradición viajó hasta Estados Unidos junto a los colonos y acabaría convirtiéndose en uno de los cimientos del gospel, el country y el folk de los Apalaches.

De aquella casualidad nació una idea muy clara: hacer un disco que recuperara la fuerza de la voz humana en su estado más puro. Ese disco es Punching The Clown.

Treinta y tres años después del nacimiento de LambchopKurt Wagner vuelve a demostrar que la reinvención sigue siendo el motor creativo de una de las bandas más singulares de las últimas décadas. Desde el soul orquestal de Nixon hasta la intimidad de Is A Woman o la sorprendente incorporación del Auto-Tune en FLOTUS, cada álbum ha supuesto una nueva forma de entender el universo Lambchop. Sin embargo, Punching The Clown supone quizá el giro más radical de todos: reducir el lenguaje musical a su mínima expresión para descubrir todo lo que todavía puede emocionar.

«Just West Of Nicollet» de Lambchop

El universo sonoro del álbum se construye únicamente con voz, coros, banjo y guitarra. Muy pocos elementos para levantar un disco que, sin embargo, rebosa profundidad, calidez y emoción. Situado en un delicado punto de encuentro entre el gospel, el folk y el country, Punching The Clown encuentra una riqueza sorprendente precisamente en la contención. Es un álbum que nunca necesita elevar el volumen para hacerse inmenso.

Uno de los grandes protagonistas de este nuevo trabajo es el banjo, un instrumento hacia el que Wagner reconoce haber sentido siempre cierta desconfianza. «Tenía demasiado «yeehaw»…«, bromea.

Precisamente por eso decidió convertirlo en el eje del álbum. Para ello contó con un colaborador excepcional: Justin Vernon (Bon Iver), que se incorpora a la grabación como intérprete de banjo tras aceptar inmediatamente la invitación de Wagner. Junto a él aparecen Andrew Broder, colaborador habitual de Lambchop, los coros dirigidos por Blake Morgan (grabados entre Eau Claire y Londres), el productor Ryan Olson y el ingeniero Mark Nevers, dando forma a una alineación inédita dentro de la historia de la banda.

Pero Wagner sabía que una formación tan especial necesitaba canciones extraordinarias. Por eso afrontó el proceso de composición con una exigencia poco habitual incluso para él. Estudió la obra de algunos de sus compositores favoritos, leyó biografías, analizó procesos creativos y se preguntó qué hace que una canción permanezca para siempre en la memoria. Los primeros intentos no funcionaron. Volvió a empezar. Y volvió a hacerlo otra vez. Sólo cuando comenzó a escribir junto a Andrew Broder sintió que las piezas empezaban a encajar. Compusieron treinta canciones. Doce terminaron formando parte del álbum. El resultado es probablemente la colección de canciones más sólida y cohesionada que Wagner ha firmado en años.

Desde el primer verso -«I’m a human calculator, and I never make mistakes«- Punching The Clown despliega un universo donde el humor, el absurdo cotidiano, la melancolía y la ternura conviven con absoluta naturalidad. El primer adelanto, «Weakened«, funciona como un himno para los espíritus frágiles en un mundo cada vez más acelerado. Construida a partir de un delicado diálogo entre la voz de Wagner y los coros, la canción crece lentamente hasta desembocar en una coda de enorme intensidad emocional. Una demostración de que esta música no necesita ruido para hacerse poderosa; toda su fuerza nace desde dentro.
Canciones como «Doctor In The House«, «White People» o «To Do» vuelven a mostrar ese equilibrio tan característico de Wagner entre ironía y tristeza, mientras que «Stella» se convierte en una de las composiciones más conmovedoras del álbum: una delicada canción sobre el amor y la amistad escrita con una honestidad que evita cualquier atisbo de sentimentalismo.

«To Do» de Lambochp

En «The New World Wave«, Lambchop condensan una saga familiar ambientada durante la Gran Depresión en apenas cinco minutos, sostenidos por unos coros que evocan el espíritu de The Beach Boys o The 5th Dimension. Y el cierre llega con «No Chicago«, una de las piezas más emocionantes del disco, inspirada en la gira cancelada de unos amigos tras el posible ictus de uno de sus músicos. Wagner transforma aquel episodio en una canción de una belleza casi sobrecogedora, recordándonos una vez más que las tragedias cotidianas también pueden convertirse en arte.

El título del álbum hace referencia a la película Punching The Clown (2009), un falso documental protagonizado por el compositor y humorista Henry Phillips que retrata, con humor y melancolía, el absurdo funcionamiento de la industria musical y la posición del músico como alguien que pertenece a ella sin dejar nunca de sentirse un extraño. No deja de ser una metáfora perfecta para Lambchop.

A estas alturas de su carrera, pocas bandas continúan cuestionándose con tanta honestidad su propio lenguaje. Lejos de repetirse o de buscar refugio en la nostalgia, Kurt Wagner sigue encontrando nuevas formas de emocionar a partir de los elementos más sencillos. Porque eso es, precisamente, lo que convierte a Punching The Clown en un disco extraordinario.

Treinta y tres años después de su nacimiento, Lambchop firman una de las obras más bellas, depuradas y emocionantes de toda su trayectoria. Un álbum que confirma que la verdadera innovación no siempre consiste en añadir más capas, sino en descubrir todo lo que puede surgir cuando sólo permanecen las canciones.

¿Quiénes son Lambchop?:

Lambchop , originalmente Posterchild , es una banda estadounidense de Nashville, Tennessee. Inicialmente formados como trío en 1986 por Kurt Wagner, el bajista Marc Trovillion y el guitarrista Jim Watkins bajo el nombre de Posterchild. Lanzaron algunas grabaciones caseras de baja fidelidad en casete , como «I’m Fucking Your Daughter «. En 1992 publicaron un sencillo compartido de 7 pulgadas con Crop Circle Hoax, lo que llamó la atención del abogado especializado en entretenimiento George Regis, quien demandó en nombre de la banda Poster Children, de nombre similar . Tras probar varios nombres, se decidieron por Lambchop y firmaron con Merge Records en 1993, lanzando su sencillo debut «Nine» ese mismo año.

En la actualidad la banda está formada por: Kurt Wagner (Vocal, Guitarra), Andrew Broder (Guitarra), Ryan Olson (Productor, programador y multiinstrumentista), C.J. Camerieri (Productor, programador y multiinstrumentista) y Tim Purnell (Batería y percusionista).

Lambchop nunca ha tenido una formación fija, sino que ha consistido en un colectivo amplio y dinámico de músicos centrados en su núcleo creativo, el líder Kurt Wagner. Lambchop se asocia vagamente con el género country alternativo. Inicialmente influenciado por el country tradicional , su música ha evolucionado posteriormente a través de diversas influencias, incluyendo 
post-rock, soul y lounge music.

<<Desde «AfondarenlaCultura» invitamos a «Lambchop» que se pasen por la ventana de nuestra web para hacerles una entrevista más personal y que nos cuenten como ha surgido este nuevo álbum «Minor Key» y que nos cuenten más sobre sus próximos proyectos.>>